Los 7 mitos de la calidad que frenan el éxito en las Pymes

Todos deseamos alcanzar nuestros sueños en la vida. Pero si no trabajamos en ello, difícilmente lo obtendremos. Lo primero para encaminarnos es pensar diferente. Por eso conoce estos mitos falsos que impiden alcanzar el éxito.

A pesar de tener muchos años de actividad profesional continúan vigentes en la mente de los pequeños y medianos empresarios algunas viejas creencias que les complican la vida y les hacen perder dinero.

Por eso se ha elaborado una lista con las objeciones más frecuentes cuando se considera la implantación de proyectos de mejora en la pequeña y mediana empresa (Pyme) y quizás una de ellas te impide solucionar tus actuales dificultades como emprendedor:

MITO 1: “La calidad es costosa”

En realidad, lo costoso es olvidarse de mejorar la calidad. En el mundo actual la competencia es cada vez más cruel y despiadada, cosa que ya no es noticia para nadie. Pero es un importante dato de la realidad que se debe tener en cuenta.

En este escenario, se tienen sólo dos maneras de diferenciarse: por mejor calidad o por mejor precio. Si optamos por esto último, los días como empresarios están contados. Siempre habrá alguien que pueda cotizar más bajo y el desenlace no es difícil de anticipar.

¿Tienes suficiente respaldo financiero como para arriesgar tu estrategia de posicionamiento y continuar reduciendo los precios en forma indefinida hasta que acabes con todos los competidores?

MITO 2: “La calidad da trabajo”

Sí, tal vez, pero arreglar continuamente las fallas que se pudiera haber prevenido da mucho más trabajo. Y eso sin contar otras consecuencias, como perseguir clientes insatisfechos para intentar recuperarlos, o mantener altercados permanentes con los empleados porque asumimos que “tienen la culpa” de los errores.

La mejora de los procesos es el camino para quitar todo el lastre de nuestra operación, hacerla más rápìda, más económica y con menos fallas, para asegurar que realmente se puede satisfacer y fidelizar a los clientes.

MITO 3: “La calidad es para grandes empresas”

Cuando los recursos son muy escasos, como ocurre en las Pymes, hay que asegurarse evitar el desperdicio por todos los medios, como se decía en el Mito 2. Las grandes tal vez podrían permitirse algún derroche y, aún así, no lo hacen.

Esta percepción se debe en gran medida en que sólo las grandes empresas publicitan sus logros en calidad, porque tienen la capacidad financiera para hacerlo. Pero ya muchos pequeños y medianos empresarios se han dado cuenta que su única opción de supervivencia es mejorar la calidad y armarse para competir.

MITO 4: “La calidad agrega burocracia”

Una gran verdad: burocracia no es calidad. Es todo lo contrario. Un sistema de gestión de la calidad inteligente utiliza la documentación para mejorar los resultados y bajar los costos. Cualquier documento que no permita hacer esto de alguna manera, no tiene razón de ser y debe ser eliminado.

Es más. Cuando se trabaja en calidad se descubre que los procedimientos bien diseñados permiten hacer el trabajo en forma predecible, programable y segura, para garantizar entregas a tiempo y productos sin fallas. Por tanto, la única conclusión posible es que un sistema de gestión de la calidad adecuadamente diseñado no sólo no es burocrático, sino que es la mejor opción empresarial si lo que se busca es mejorar la rentabilidad en forma sostenible.

MITO 5: “Mis clientes nunca se quejaron”

Una pequeña corrección: tal vez esas quejas nunca llegaron a los oídos del emprendedor. Pero eso no significa que no hayan ocurrido. Un ejemplo puede ser con la atención al cliente. Hay muchos modos de quejarse, incluso sin palabras: es lo que se llama “lenguaje no verbal” o “gestual”, que cada vez tiene mayor peso a la hora de comunicarse con los clientes.

¿Cómo se puede estar seguro de que eso nunca ha ocurrido cuando no se les atiende  personalmente? Las quejas que reciben los empleados pueden ser acerca de ellos mismos, de su actitud o de su estilo de atención (personal o telefónica).

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MITO 6: “Lo que hago funciona: ¿por qué mejorar?”

Este mito tiene muchísimo que ver con el Nº 5. Pero además se relaciona con una máxima de la sabiduría popular que dice que:“Si no está roto, no lo arregles”. Bueno; todo cambia alrededor nuestro. Hace 30 años no se usaba el celular. Hace 15 años no se tenía Facebook. Y sin embargo, algunos empresarios creen que lo que vienen haciendo hace igual cantidad de años (o tal vez más) ¡no puede mejorarse!

Si esto fuera así, sería difícil que esos negocios hubieran sobrevivido hasta hoy. Siempre se producen ajustes, aunque sea en forma inconsciente. Pero al no hacerlos de modo sistemático, se pierden sus mayores beneficios y se repiten errores antiguos una y otra vez.

MITO 7: “Mi empresa es demasiado pequeña”

¿Qué tan pequeña es “demasiado” pequeña? ¿Cinco personas, tres, dos …..? Incluso un profesional que ni siquiera tiene un asistente puede obtener jugosos beneficios de la gestión de su propia calidad. Por ejemplo: al optimizar su eficiencia por medio de una adecuada planificación, para poder aceptar más trabajo
y asegurar que no se olvida de nada, mediante listas de verificación (checklists). De esto y otras cosas parecidas dependen los ingresos de ese profesional. Su “rentabilidad”.

Y si una sola persona puede hacer esto, no existe una empresa tan pequeña que su tamaño le impida obtener jugosos retornos si encara un trabajo sistemático para mejorar la calidad de sus productos o servicios. A fin de cuentas, para eso se inventaron los emprendimientos comerciales.

Vía: gestiopolis.com

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