Mejora de manera efectiva el método de lluvia de ideas en tu empresa

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¿Trabajar en equipo ayuda a que las ideas se hagan realidad o al contrario? pues la respuesta incluye ambos escenarios. Por una parte, una idea aislada puede tomar forma con la ayuda de otras personas. En este sentido, que “dos cabezas piensan más que una” es una verdad irrefutable. Pero es mejor empezar solo y después incorporar más gente para tener una lluvia de ideas.

Cuando se trata de problemas simples, como por ejemplo elegir el nombre de un nuevo producto, algunas veces es más productivo trabajar solo. “Las personas que trabajan solas obtienen una lista más larga y completa de ideas”, explica el doctor R. Keith Sawyer, profesor de psicología, educación y negocios de la Universidad de Washington y autor de Genios en grupo: el poder creativo de la colaboración (Group Genius: The Creative Power of Collaboration).

Otra manera de obtener resultados es pedirle a los miembros de tu equipo que trabajen por separado y que aporten sus notas en una lluvia de ideas de grupo. “El beneficio de esta sinergia es que alguien puede tener una idea excelente acerca de algo, pero no saber nada de otras cosas. Además, este sistema puede inspirar a otros para cuadrar todos los componentes al final”, dice Sawyer. Cuidado: no dejes que la reunión se atasque en un solo tópico, deja que todos participen.

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Una junta creativa debería tener entre dos y 10 miembros, no más. Si cada uno tiene un perfil diferente es mucho mejor para obtener esta pluralidad que los expertos llaman “diversidad cognitiva”. En este sentido es importante que “el material conceptual de tu cerebro sea diferente al de las otras personas”, subraya el experto.

Luego de una primera reunión, planea una sesión de seguimiento (una semana después) para ver si alguien ha pensado en una nueva forma de llevar a cabo las ideas propuestas en la junta anterior.

Según Sawyer, este periodo se denomina incubación, donde la mente autoconsciente empieza a trabajar en la información recopilada y de pronto surge la catarsis de la iluminación.

Primero, conoce tu mercado

David Romero, director del Centro de Consultoría e Innovación Empresarial y Financiera del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, quien conoce a profundidad los planteamientos de Alex Osterwalder, aclara: “estamos acostumbrados a pensar directamente en una solución. Sin embargo, lo recomendable es primero entender el contexto, el problema, aquello que el cliente busca que le resolvamos”.

Para ello, una opción es plantear un modelo de matrices: divide una hoja en varias columnas. La primera debe de contener el problema y en las subsiguientes debes anotar las posibles soluciones, que se irán descartando al encontrar la más viable.

Reglas para generar grandes ideas

Lograr un proceso de lluvia de ideas exitoso depende, según Alexander Osterwalder, de la aplicación de un conjunto de reglas. Seguirlas rigurosamente te ayudará a maximizar el número de ideas ejecutables. Toma nota de ellas:

  • Mantener el enfoque. Comienza por definir el problema en cuestión, idealmente debe estar en torno a la necesidad del cliente. No dejes que la discusión se aleje demasiado de este punto.
  • Cumplir las reglas. Es recomendable aclarar de antemano las normas y que todos las cumplan. Éstas pueden incluir: “hacer juicios al final”, “tener una conversación a la vez”, “privilegiar la cantidad”, “ser visual” y “fomentar ideas disparatadas, diferentes”.
  • Pensar visualmente. Escribe las ideas o dibújalas en donde todo el mundo pueda verlas, anótalas en post-its para poder moverlas y reagruparlas.
  • Preparar. Antes de tener una lluvia de ideas es aconsejable realizar una dinámica o inducción al tema en cuestión. Puede ser un viaje, conversaciones con clientes o un taller, entre otras actividades.

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