No hay secreto para el éxito, éste se alcanza trabajando

Este se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso, como lo hizo una mujer emprendedora con su negocio de repostería.

La historia de Teresa Cazola Bravo es un ejemplo perfecto de emprendimiento puro con la creación de su producto y su marca pueden verse todas las características necesarias para que una empresa alcance el éxito.

Sin miedo, y contando como capital su tenacidad y 25 dólares pesos en efectivo, Teresa Cazola Bravo, emprendió hace 30 años su proyecto de vida, que hoy la ubica como una marca icónica en repostería regional.

Y es que esta emprendedora, originaria de Mérida ( Yucatán, México) construyó una marca de repostería ícono del sureste mexicano y que hoy sus postres son un souvenir. “No hay secreto para el éxito, hay que trabajar con disciplina, constancia, pero sobre todo disfrutar lo que se hace, compartir con la gente que está cerca de ti, ser feliz es lo más importante“, expresa la empresaria yucateca, quien tomó la decisión que determinó su futuro y la de su familia, cuando dejó la docencia y se entregó a su pasión por la repostería.

Desde que alguien da el primer paso dentro de las instalaciones de su negocio, sabe dónde está; el aroma dulce, a mantequilla, azúcar y por ratos a chocolate, reafirma a los sentidos que se encuentra en los terrenos de Teresa Cazola Bravo, fundadora de una de las empresas de repostería fina más importante en el sureste, con presencia nacional y miras al mercado extranjero, se trata de la Procesadora Cazola S. A. de C. V. y Comercializadora Cazbra S. A. de C.V, mejor conocida por su marca “Tere Cazola”.

Y es que lo que comenzó hace 30 años en la cocina de su casa para completar el gasto familiar, hoy es una empresa con una planta de producción propia que emplea a más de 150 personas (60% hombres y 40% mujeres) y que opera 28 sucursales propias en Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Tabasco.

Romper la zona de confort

La emprendedora, hoy reconocida como una de las líderes empresariales del sureste mexicano, señala que los primeros maestros de la vida están en el hogar, el aprendizaje es significativo y puede marcar la vida de los hijos, en todos los sentidos.

“Mi mamá hizo que nosotros siempre cumpliéramos, por nada del mundo podíamos faltar a la escuela, ni dejar de hacer la tarea; siempre ir limpios, listos, llegar a tiempo; ella fue una mujer muy tenaz y eso se aprende desde la niñez”, recuerda.

Con esa base, el talento y la idea de comenzar a hacer pays para vender y ayudar mejorar la economía familiar, en 1985, ejerció su labor como maestra de secundaria y madre de cuatro hijos, comenzó un pequeño negocio de repostería de medio tiempo, con un capital semilla de 25 dólares, y su gusto y conocimiento empírico del tema.

Inició con dos sabores de pays y actualmente oferta 90 productos diferentes. En su etapa temprana, la empresa operó durante seis años en su casa, luego por la alta demanda, se pasó a un predio cercano y poco a poco su crecimiento llegó al punto de la consolidación de la planta procesadora, con tecnología de punta para su industria.

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“Las decisiones son difíciles de tomar, pero como la repostería es mi hobby, me encanta, es algo que disfruto hacer y haría aunque no me pagaran, entonces cuando mi producto tiene éxito desde el primer día y diariamente aumentó la demanda, y el éxito, entonces la decisión era obvia, ya se estaba dando la respuesta”, agrega.

Destacó que dejar su puesto de profesora, con horario, sueldo fijo y prestaciones, para iniciar un negocio con extenuantes jornadas dedicadas a lo que le apasionaba, fue un costo que volvería a pagar.

Disciplina

También destaca que para lograr el éxito no hay atajos, hay que trabajar y en ese sentido, el equipo que labora con ella tiene esa misma visión, porque promueve esta cultura a través del ejemplo.“La base es la disciplina. Si para lograr un objetivo era despertarme a las cinco de la mañana y dormirme a las 12 de la noche, lo hacía, pero con un objetivo, sabiendo qué es lo que quiero lograr, lo demás es fácil, sólo hay que hacerlo”, apunta.

Su historia llamó la atención de organizaciones y medios de comunicación, pero también de instituciones como “Endeavor México”, que la contactó para ser parte de los Emprendedores de Alto Impacto, que reciben mentoría de alto nivel para lograr un desarrollo más sólido.

Es por ello que su aportación y percepción de los negocios quedó documentado en el libro “Emprender, la nueva Cara de Yucatán”, editado por esta agrupación de presencia mundial.

Compartir para crecer

Desde los inicios de su negocio y para honrar los valores aprendidos en casa, respecto a ser agradecida con la vida y compartir para crecer desde el interior, se involucró como patrocinadora de diferentes causas altruistas que favorecen a sectores vulnerables.

Además es colaboradora constante de la Fundación “Save The Children” y pertenece a la Fundación del Empresariado Yucateco (FEYAC). También comparte desde la experiencia para inspirar a otros a quitarse el traje de miedo y ponerse el traje de emprendedor.

Vía: escuelapararicos.net

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