No tengas miedo al dar un respuesta negativa

Dar como respuesta un noEl problema, como explica Fernando Botella, CEO de Think & Action,  es que socialmente y, sobre todo, en el ámbito empresarial, el no está mal visto. Pero lo cierto es que el no siempre es la mejor alternativa.

Lo peor, sin duda, es una afirmación fingida. “Un ‘sí’ disfrazado de ‘no’, asentir cuando no se está de acuerdo o para evitar sentirse mal y sólo para satisfacer a los demás, está muy lejos de la manifestación de compromiso y es un camino que puede llevar a cometer muchos errores. Negarse a hacer algo también compromete al que lo dice, en primer lugar con uno mismo”, afirma Botella. A veces se comete el error de pensar o priorizar la valoración de los demás sobre la propia. “El respeto comienza por uno mismo”, añade.

“Decir que ‘sí’ de entrada puede salir caro”, explica Ovidio Peñalver, socio director de Isavia. “Si al final no cumples o lo que entregas no es lo esperado, te juegas la credibilidad, ¿existe algo más importante?”.

Botella recomienda decir ‘no’ lo primero, sin mentiras y sin excusas, explicando los motivos reales: “No hay que sentirse culpable. Dar adecuadamente prioridad a nuestras necesidades, opiniones y deseos es una manifestación de responsabilidad, autoestima y madurez, no de egoísmo”. Javier Mateos, director general de Think & Go, dice que “este sistema es válido siempre y cuando esa negativa no sea constante y se ayude al jefe a buscar una solución a su problema”.

Sin embargo, estas actitudes pueden generar un conflicto interno si el responsable del equipo no lo gestiona de forma adecuada. A menudo el ‘no’ por el ‘no’ enmascara a profesionales que no hacen nada. Es lo que Botella denomina los ‘es que’, aquellos que siempre tienen una excusa preparada. También están los que recurren a despertar lástima a su alrededor con frases como ‘si yo supiera’, ‘cuando me formen’, etcétera. Botella asegura que a estos profesionales se les detecta enseguida porque “sólo están de paso, huyen continuamente de la zona de influencia responsable y se asientan en el valle de las excusas”.

Para evitar que manzanas podridas de este tipo contaminen al resto, Peñalver advierte que hay que ser ecuánime y no pedir tareas siempre a los mismos: “Premiamos la ineficacia al no recurrir a los que incumplen, castigando de esta manera la eficacia, a los que están dispuestos sin excusas y cumplen. Si no se controla, se corre el riesgo de quemarles. Para no caer en este error es interesante llevar un registro de cuántas veces una persona ha dicho que ‘sí’ y cuántas que ‘no’”.

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