Sólo 1 Acción Concreta Para Incrementar Tu Productividad

Probablemente estemos de acuerdo en que hay infinidad de técnicas, métodos, sistemas y trucos que nos permiten incrementar nuestra organización y ser más productivos.

Sin embargo, hay un consejo, a veces olvidado, que puede realmente aumentar tu productividad y reducir drásticamente tu nivel de estrés:

Dejar de decir SI cuando debes decir NO.

En la era de la comunicación pareciera “normal” estar haciendo varias cosas a la vez (el famoso multi-tasking). Más aún, si somos proveedores de servicios…

Pareciera que nos resultara natural responder SI a todas las demandas de nuestros clientes y potenciales clientes sin siquiera hacer una breve pausa para evaluar si verdaderamente estamos en condiciones de atender su requisición en tiempo y forma. Lo mismo hacemos con nuestras propias actividades, objetivos y planes tanto de negocios como personales. Tenemos tantos compromisos que si tomáramos unos breves minutos para evaluar nuestra situación, probablemente nos daríamos cuenta que será imposible lograrlo.

 

Pero, ¿qué nos hace decir SI cuando debiéramos decir NO?

Así responde Estevo Raposo a esta gran pregunta:

“En ocasiones nos comprometemos a realizar tareas, aun sabiendo de antemano que tenemos poco tiempo para ellas y que es probable que no logremos completarlas. El resultado es una sobrecarga de trabajo que redunda en perjuicio de nuestra productividad. Los motivos para hacer esto (decir que sí cuando deberíamos decir que no a aceptar tareas) pueden ser:

• Búsqueda de gratitud. Al aceptar hacer el trabajo que corresponde a otros sacar adelante nos estamos ganando su gratitud y aceptación: por conseguir caer bien entre los compañeros, o impresionar al jefe, podemos acabar acumulando muchas más tareas pendientes de las que somos capaces de asumir. Antes de hacerlo conviene pensar que no finalizar nuestras tareas o hacerlo descuidada y apresuradamente por falta de tiempo, genera desaprobación casi inmediatamente.

• Culpabilidad. Cuando un compañero nos pide ayuda, o se nos solicita colaborar en un proyecto importante y nos encontramos realmente faltos de tiempo, pueden asaltarnos sentimientos de culpabilidad ante la idea de tener que decir: no; sin embargo, debemos de dominar esos sentimientos pensando en que no es razonable tratar de hacer todo lo que se nos pida.

• Miedo a ser prescindible. Quizás, aunque sea de un modo subconsciente, estemos asumiendo tareas por encima de nuestras responsabilidades porque pensamos que si bajamos el ritmo, la organización puede llegar a la conclusión de que no somos necesarios. La mejor forma de hacerse imprescindible es realizar nuestro trabajo a conciencia y excelentemente.

• Sentimiento de indispensabilidad. Si nos creemos eso de que es mejor hacerlo que mandarlo a lo mejor estamos haciendo más de lo que podemos en la creencia de que somos indispensables y nadie puede hacer el trabajo tan bien como nosotros. El síntoma inequívoco de esto es preferir incumplir un plazo de entrega a delegar una tarea. Hay que darse cuenta de que es mejor delegar (correcta y eficazmente) que producir un trabajo de baja calidad debido al exceso de trabajo.”

Un simple “NO” puede incrementar tu productividad y reducir considerablemente tu nivel de estrés. En innumerables situaciones, “menos es más”.

Fuente: Articuloz.com

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