Un truco sencillo para que venzas tu tendencia a procrastinar

¿Eres de las personas que tiende a postergar tareas para más adelante? Los expertos recomiendan un sencillo truco que vale la pena intentar.

Hay que cerrar los ojos e imaginarse terminando ese tedioso proyecto de meses de duración que se odia. Pensar en los papeles que se está preparando en el escritorio, en las conversaciones indispensables para terminar el proyecto e incluso en cómo se vestirá para el día de la presentación.

Cuanto más viva sea la imagen en la mente, mejor. El ejercicio parece simple, pero algunas investigaciones recientes sugieren que visualizarse en el futuro podría ser una forma novedosa de vencer la postergación de tareas por cumplir.

Esta es la teoría: la mayoría de nosotros no son particularmente buenos imaginando cómo nuestras acciones inmediatas nos afectarán a largo plazo.

Pero vernos constantemente en un momento posterior de la vida y cómo nuestras decisiones diarias afectan a esa futura persona puede ayudarnos a tomar mejores decisiones inmediatas, porque es más fácil imaginar las consecuencias a largo plazo.

Imaginarnos en el futuro

Parte de la idea proviene de la investigación de Hal Hershfield, psicólogo y profesor asociado de marketing en la Escuela de Administración Anderson de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que estudia cómo nuestra percepción del tiempo puede alterar la toma de decisiones.

En una serie de cuatro experimentos, se les pidió a las personas que interactuaran con sus “yo futuros”, usando retratos que mostraron cómo lucirían en la vejez a través de un programa de realidad virtual. Hershfield encontró que aquellos que interactuaban con su futuro eran entonces más propensos a asignar dinero hacia una hipotética cuenta de ahorro para la jubilación.

El experto señala que a menudo nos comportamos de maneras que pueden ser perjudiciales a largo plazo: “Es muy similar a comer poco saludable hoy y sufrir las consecuencias con el tiempo“. Sin embargo, “cuando ayudamos a la gente a visualizar y considerar más profundamente su futuro, aumenta la tendencia a actuar de manera más orientada hacia ese futuro”, sostiene.

Esta idea se puede aplicar al manejo del tiempo. Por ejemplo, puede parecer inconsecuente retrasar un proyecto para otro día y pasar la tarde mirando Facebook.

Pero imaginarse a sí mismo lidiando con el estrés adicional causado por esta pequeña decisión una vez que el plazo límite llegue en un mes puede ayudar a retomar el trabajo.

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También en los deportes

La práctica no es nueva. Eve-Marie Blouin-Hudon, candidata a un doctorado en la Universidad Carleton en Canadá, que publicó investigaciones sobre el tema el año pasado, dice que las imágenes visuales también se utilizan en los deportes -la práctica es una necesidad para los deportistas olímpicos- pero puede aplicarse a cualquier parte de tu vida en la que eres moroso.

En su estudio, Hudon trabajó con 193 estudiantes universitarios a quienes se les asignó una meditación centrada en el presente o una meditación con imágenes mentales centrada en el futuro.

Determinó que aquellos que practicaban regularmente visualizando su futuro eran más capaces de simpatizar con su “yo” del mañana, y experimentaron la llamada “continuidad con el yo futuro” debido a la menor postergación de tareas. “Las personas que postergan sus deberes se sienten desconectadas de ese yo futuro“, asegura.

¿Qué hacer?

Srini Pillay, profesor asistente de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, ha desarrollado un método: recomienda visualizar la realización de un proyecto entero prestando atención a cada paso de la tarea, no sólo al resultado final. “Lo que hay que imaginar no ese momento de compensación- sino en realidad cuando estás trabajando en el proyecto“, dice.

Entonces, se debe decidir sobre una escena que no sólo sea específica, sino también creíble para que el cerebro pueda procesar mejor la visualización. El experto recomienda probar la visualización tanto en primera persona (en la que estás pasando por esa experiencia) como en tercera persona.

Las dos perspectivas pueden ayudar a solidificar las escenas que se está imaginando. Pillay propone elegir una hora del día en la que la mente está en una “depresión natural”, como mediados de la tarde, y dedicar 15 minutos cada día a la práctica. No hay que esperar dominar el ejercicio visual en una sesión.

La tarea puede ser estresante para algunas personas. Por supuesto, no todo el mundo es capaz de imaginar desafíos. También es más difícil cuando las razones detrás de tu dilación son vagas o más difíciles de entender.

En última instancia, el ejercicio puede ayudar a entender por qué está postergando tareas relacionadas con algo que estás tratando de lograr, y ayuda a seguir adelante.

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Vía: elcomercio.pe

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