Una buena redacción resulta en una buena imagen

Tener una buena redacción resulta en una buena imagen.

La buena escritura y redacción son básicas para el desarrollo de cualquier profesional. Escribir bien no sólo denota conocimiento de la gramática y normas ortográficas, sino también de credibilidad y buena imagen.

Una buena redacción nos abre distintas posibilidades, generar credibilidad y confianza con nuestros lectores debe convertirse en uno de nuestros objetivos más importantes, pues resultará a favor de nosotros, y fomentará el deseo de otros por leer lo nuestro.

Tanto como textos de distintos tipos con los que trabajamos a diario, también un Curriculum Vitae se puede mejorar. Según Adecco, cuatro de cada cinco candidatos son descartados por falta de información o por mala redacción.

Hay tres razones importantes para escribir bien, aquí las mostramos:

1. Genera confianza con tu redacción

Cuando redactamos un texto y este tiene una buena redacción, la persona que nos lee, va a recordarnos como alguien con credibilidad y conocimiento de un tema, y así se va generando confianza con los lectores.

Escribir bien debe volverse una costumbre de todos los redactores de diferentes rubros o ámbitos. Este es un ejemplo de lo que no se debe hacer:

Bebidas

2. Apoya el branding

El branding es uno de los puntos más importantes en toda empresa que promociona sus marcas, productos y servicios. Como dice el dicho, todo entra por los ojos. Razón por la cual, todo aquello que comunicamos de forma escrita para promocionar una marca, va a afectar la imagen de la misma.

3. Sé coherente y detallista

En todos los ámbitos de comunicación que maneja una empresa, es importante que los documentos y mensajes estén bien redactados y la ortografía sea óptima. No hay nada peor que leer un mensaje o correo y que la ortografía sea pésima. Esto, puede parecer un detalle, pero muchas personas lo consideran el detalle más importante dentro de una comunicación.

Aquí te mostramos algunas recomendaciones para redactar bien documentos en una empresa:

A quién te diriges

Preocúpate por tener muy en claro a tu público objetivo, el medio por el que estás comunicando y el tipo de mensaje que emplearás, ya que todos los medios manejan sus propias reglas y diferencias.

Sé directo

A nadie le gusta las indirectas. Es importante ser conciso y directo en la comunicación en la cual trabajamos. Ser claro es una cualidad básica al momento de redactar un texto. Delimitar el tipo de mensaje de manera previa antes de emitirlo es clave.

Sigue las reglas básicas gramaticales

Cada párrafo que redactamos debe tener una idea principal y secundaria, las cuales deben estar relacionados. Evita hablar de diferentes temas en un mismo párrafo. Esto hará que, en lugar de facilitar la lectura, la haga más confusa.

Piensa en las preguntas claves

Las preguntas qué, quién, cómo, dónde, etc. son lo más básico de donde uno debe partir para redactar un texto. Lo que se quiere es, responder la mayor cantidad de preguntas posibles para que el mensaje se transmita de la manera más clara posible.

Dirígete de manera profesional

Parte de la “etiqueta del lenguaje”, es no caer en malas palabras, formas vulgares de expresarse o jergas innecesarias. Si deseas que tu empresa sobresalga por encima de las demás, utiliza un tipo de lenguaje elegante y en su mayoría, apto para todos.

Utiliza un idioma y sigue sus reglas

Sobre todo en los medios modernos, existen muchos anglicismos que utilizamos a diario. Si estás trabajando en un texto en español, es importante que utilices la mayor cantidad de palabras en español y sólo uses aquellas en inglés u otros idiomas si es realmente necesario.

Deja en reposo el texto

Así como se nos puede ocurrir una idea extraordinaria o una frase merecedora de un premio, no es bueno enviar un texto con lo primero que se nos venga a la mente. Resulta mejor editar un texto varias veces que hacerlo luego de publicado.

Usa plantillas

Cuando redactamos textos, nos vamos acostumbrando a lo que es correcto  decir o utilizar y aquello que no. Al utilizar plantillas, podemos tener un mejor orden y mantenernos en una misma línea. Así, evitamos errores que se puedan cometer en el camino.

Piensa en el medio

Un formato escrito no es igual a un formato web. Intenta cuidar el estilo de los diferentes tipos de formatos en los que vas a enviar tu mensaje.

Simplifica 

El exceso de colores, mayúsculas y negritas, en lugar de resaltar la importancia de un tema, puede resultar en un dolor de cabeza. Simplifica el formato a uno limpio y conciso.

Contrata a profesionales

En una empresa a veces no existe un editor o editora que repase nuestro texto antes de ser publicado o enviado. Para esto, puedes contratar a un servicio profesional externo para que te facilite la tarea y mejore tus publicaciones.

¿Qué otras ideas se te ocurren? Cuéntanos.

Vía: Contunegocio.es

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