¿Qué hacer primero? ¿El gran proyecto o las pequeñas tareas?

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Llegas a la oficina algo apurado, dejas tus cosas sobre el escritorio, enciendes la computadora, introduces tu contraseña y es en ese momento cuando te surge la interrogante: ¿Qué hacer primero? ¿El gran proyecto del día? ¿O las pequeñas tareas?

Todos nos hemos encontrado ante tal incertidumbre y hemos actuado según lo que nuestros instintos indicaran. Pero, ¿es realmente productivo seguir nuestra voz interior al empezar el día laboral? Aquí lo descubriremos.

Primero lo primero

Seguro ya lo adivinaste. No hay mucha ciencia para responder tal interrogante. Lo primero que deberíamos hacer al llegar a la oficina es el gran proyecto. Sin embargo, ¿qué significa para ti un gran proyecto? Determinar eso es lo realmente complicado.

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Revisemos algunas de las respuestas más comunes de los ejecutivos de hoy con respecto a este tema:

  1. Un gran proyecto es la tarea que posee una mayor dificultad.
  2. Un gran proyecto es el trabajo que requiere de mayor concentración para su realización.
  3. Un gran proyecto es el encargo que requiere de más tiempo de trabajo.

Las tres respuestas guardan algo de razón. Pero no la verdad absoluta. En realidad, en ninguno de los casos mencionados hablamos propiamente del “gran proyecto del día”. Entendemos por gran proyecto no al conjunto de tareas que nos obliguen a trabajar más horas o que sean extremadamente complejas, sino a aquellos trabajos o encargos que nos resulten desafiantes.

Ese es el quid del asunto. Deberías empezar el día realizando las tareas más desafiantes para ti y para la empresa. Aunque no siempre…

Atento al reloj biológico

El cuerpo humano no es una máquina, aunque funciona como una máquina. No todo ofrecemos la cúspide de nuestro rendimiento a las 9 am. Hay quienes alcanzan este pico luego de almorzar. Otros en cambio, se autodefinen como noctámbulos productivos (y aquí englobamos a una gran parte de profesionales del ámbito creativo).

Es por ello, que debes ubicar el “gran proyecto del día” en tus horas de máximo rendimiento (que por cierto, solo las conoces tú).

Los tiempos de entrega

Hay tareas que pueden ser desafiantes para nosotros, pero que no necesariamente tienen un plazo de entrega a corto plazo. Pero, imagínate que un día tu jefe se te acerca y te dice: “Tenemos que acabar con este trabajo para el cliente X para mañana”. Tal vez la tarea requerida no sea la más desafiante para ti. Pero hay un deadline que debes cumplir porque de eso depende la rentabilidad del negocio y tu pago.

En tales casos, surgen dos alternativas posibles. Para los empresarios, lo ideal es que esas tareas urgentes pero de entrega urgente sean delegados a un personal de confianza o tercerizados. En el caso de los empleados, no hay otra que terminar la tarea sí o sí.

Si el proyecto encargado es amplio y tienes 2 semanas para su conclusión, puedes subdividir el proyecto trabajando por una o dos horas diarias para culminar al 100% en el tiempo establecido. Es cuestión de administración y método, mas no de instinto.

Vía: inc.com
Foto: emedemujer.com

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