¿Realmente los “vivos” triunfan en la vida?

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“Ese tipo es un tonto”, solemos decir cuando alguien opta por no seguir el camino fácil para resolver un problema, sino se ciñe a ciertos métodos aprendidos para hacerlo. Y es que en sociedades como la nuestra se valora más la viveza criolla, la experiencia de la calle, que la inteligencia. ¿Acaso un “vivo” no es inteligente? No, y ahora te demostraremos por qué.

El vivo nunca dará soluciones a ninguna situación concreta

Cuando alguien que se autodenomina “vivo” se enfrenta a un problema, no busca encontrar una solución sino zafarse del problema o encontrar la forma de que otro enfrente las consecuencias de ese problema mal resuelto.

Pongamos el siguiente caso, el dueño de un negocio se encuentra preocupado por las bajas ventas de su negocio de pantalones. Mientras el inteligente buscará enfrentar dicho problema con nuevas estrategias de marketing, el vivo optará por engañar a los clientes haciéndoles ver que los pantalones que tienen ante sí son los mejores del mercado (cuando en realidad no lo son). En el corto plazo, el vivo ha resuelto un problema (ha vendido los pantalones), en el largo, ha agudizado el problema (los clientes insatisfechos nunca volverán al negocio).

Diversas formas de enfrentar un problema, un único ganador

Vamos a escenarios imaginarios en los que 3 de nuestros personajes se desenvuelven: el tonto, el vivo y el inteligente.

  1. Ante la presencia de un problema imprevisto
  • El tonto: no toma acción inmediata, se paraliza.
  • El vivo: busca la manera de eludir el problema.
  • El inteligente: busca una solución.
  1. Ante la culpa o responsabilidad luego de un error
  • El tonto: no sabe qué decir, hunde la cabeza y acepta en silencio.
  • El vivo: culpa a otros, no acepta su error.
  • El inteligente: acepta la culpa y ofrece remediar el inconveniente.
  1. Respecto a un método de trabajo
  • El tonto: no lo tiene ni le interesa tenerlo.
  • El vivo: no lo tiene, pero engaña a los demás señalando que si tiene uno.
  • El inteligente: aplica un método para todos sus trabajos.
  1. Ante una realidad negativa
  • El tonto: no sabe lo que está pasando.
  • El vivo: trastoca la realidad a su antojo.
  • El inteligente: aprovecha la oportunidad para maximizar los recursos que tiene a mano.

El falso mito del vivo ganador

Sin embargo, se engaña a la gente haciendo ver que los vivos resultan unos exitosos en la vida. No hay ningún gran líder empresarial que asuma la viveza criolla como un estilo de vida. Los vivos se desarrollan como errantes, buscando nuevas personas o mercados a los que engañar. Los inteligentes mantienen su mercado y van por otros nuevos. Lamentablemente, se ha fomentado esta corriente entre los niños y adolescentes de que hay que ser vivos para no quedar como tontos (léase “inteligentes”) ante los demás.

El truco del vivo es parecer inteligente ante los demás, cuando no lo es. Todo se agrava cuando el vivo cree tanto en su discurso que llega hasta el autoengaño. Es por ello que hay muchos profesionales o empresarios que se creen “vivos”, que cada año que pasa están peor, pese a que se consideran los mejores en lo que hacen. El pensamiento de la “viveza criolla” los ha terminado consumiendo.

Vía: emprendedoresnews.com

Foto: paralelo36andalucia.com

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