Analiza y actúa si tu jefe está loco

Aunque parezca mentira, no siempre es fácil distinguir entre un mal jefe, o un jefe incompetente, y otro que realmente está loco.

Puede que no nos guste nuestro jefe, o puede que pensemos que retrasa nuestro trabajo, que nos hace la vida difícil o que difícilmente tome decisiones razonables, pero esto no lo convierte en un psicópata.

¿Cómo podemos determinar entonces si nuestro jefe está “loco”?

Generalmente se trata de una persona llena de rabia y frustración que ofrece reacciones inconsistentes ante situaciones comunes. Es una persona que está deseando compartir sus sentimientos contigo, que esperan que sientas lástima o pena por sus problemas, pero que en ningún caso va a sentir el menor interés por lo que a ti te pasa. Veamos a continuación qué podemos hacer si vivimos esta situación.

Introduce a todos los intermediarios posibles: Normalmente la comunicación es más directa, comprensible y fluida cuando hablamos directamente con la persona que nos interesa. Pero cuando por desgracia tenemos que tratar con el personaje que hemos descrito antes, rara vez vamos a obtener buenos resultados.

Mantén un diario detallado: Cada vez que tu jefe haga algo que te parezca un completa locura, toma nota. Escribe en un cuaderno o en un archivo, el día, la hora y lo que ha pasado. Ni que decir tiene que esta información tienes que guardarla en un lugar totalmente seguro. ¿Cuál es la utilidad de este diario?. En caso de que la situación llegue a un punto de tensión insostenible, un punto en el que necesites dirigirte al departamento de recursos humanos, mantener este material te puede ser de gran utilidad para tu argumentación.

Recopila pruebas: No basta con decir “mi jefe está loco”. Si queremos hacer una acusación de esa gravedad, debemos tener pruebas que la sustenten. En ese sentido junto a nuestro diario debemos recopilar todos esos elementos que puedan documentar que no nos estamos inventando nada.

Nunca te pelees con un jefe loco: Imagina la siguiente situación. Llegas al parking donde has dejado el coche, pero el coche no está donde debería. En su lugar solo ves un hombre con una sonrisa extraña y un lanzallamas en la mano. Puede que sea el responsable de haber hecho desaparecer tu coche o puede que no, pero en ningún caso se te ocurriría discutir con un hombre que tiene un lanzallamas en la mano.

Planifica el futuro: Al final cuando te encuentras en una situación así, que no puedes cambiar, la única solución sensata es buscar otro trabajo. Por supuesto es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero al menos deberíamos comenzar a intentarlo y planificar como queremos que sea nuestra nueva vida, libre de hostilidades y de locura.

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