Anticipate a que nadie te robe tu empleo

Promocionarse laboralmente, igual que enfrentarse a la búsqueda de empleo, es un auténtico ‘trabajo’. Requiere actitud, una dosis de paciencia y, sobre todo, aprender a venderse como si tu desempeño fuera un producto, exclusivo de adquirirse.

La clave está en qué ventaja única otorgues a los empleadores. Los profesionales deben tener, como las empresas, un valor competitivo, una característica diferencial respecto a sus competidores, que les confiera la capacidad para alcanzar rendimientos superiores a ellos de manera sostenible, expresa el especialista en gestión y administración, Michael Porter.

“Con mucha frecuencia, las personas creen que los errores en su labor vienen de problemas en sus acciones, cuando la verdad procede de algo más básico: una manera de pensar equivocada”, afirma el profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard.

Porter explica que uno de los componentes de la ventaja competitiva es el posicionamiento. En cuestión laboral implica responder a la pregunta ¿con qué vas a competir de forma permanente? Uno de esos elementos pueden ser los costos, es decir, rentabilidad generada a la empresa.

Si eres un trabajador independiente, puedes basar la oferta de tu proyecto en un menor precio, pero a cambio, hay que hacer entender a los jefes que esa diferencia requiere apoyos, como el hecho de considerarte como su proveedor permanente de servicios. “La ventaja en costos no consiste en ofrecer un mal producto, sino un producto aceptable pero a menor precio”, expresa el especialista.

También se puede dar beneficios con base en diferenciación, indica el experto en gestión. Esto es lo que te hace único en el mercado laboral, algo que no tienen los demás, y te permite poner un precio superior a tus servicios. Piensa qué atributo específico de tu modelo laboral reúne esa característica, tal vez la capacidad de entregar proyectos de manera exprés y eficaz.

Algunas de las mejores oportunidades para el posicionamiento, según Porter, vienen de áreas no económicas. Lo emocional es un buen ejemplo: las personas deben mostrar a su cliente que lo entienden y darán lo mejor de sí para generarle un valor.

Fuente: CNN Expansión

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