Cambio o transformación

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Ya en el siglo V a.c.  Heráclito declaraba: “Lo único constante es el cambio”. El cambio aparece como una necesidad inherente al ser humano, sin embargo, que difícil resulta desarraigarnos de viejas costumbres o hábitos que no nos ayudan a conseguir lo que deseamos o necesitamos ya sea en el ámbito personal o laboral.

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 Otro viejo dicho dice: “El hombre es un ser de costumbres” y es cierto  por naturaleza nos adaptamos, nos acostumbramos, nos estandarizamos a rutinas o hábitos. Todos tenemos hábitos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, en el trabajo, al hacer las cosas en casa, en la forma que conducimos el auto etc. De allí la necesidad de evaluarnos permanentemente y cuestionarnos si ya es tiempo de movernos o salir de “nuestra zona de confort”, seguramente algunos se preguntarán ¿Qué es la zona de confort?

 Hay una fábula que hace algún tiempo circulaba en internet y que grafica  exactamente el riesgo que implica el permanecer en la zona de confort y no adaptarnos o buscar nuevos cambios. “La rana y la cacerola”: cuenta la historia que una vez una rana viva cayó en una cacerola de agua caliente. Al sentir el agua tan diferente a la de su fresco estanque, la rana saltó fuera y huyó despavorida. Una anciana que la había estado observando decidió cocinar a la rana y  encontró una solución: tomo a la rana la puso en la cacerola llena con el agua del estanque y la comenzó a calentar lentamente. La rana, que no sentía el cambio paulatino, se quedó en la cacerola hasta morir hervida. Pocas moralejas son tan aplicables a la necesidad de cambio que tenemos todos en todos los ámbitos.

 La pregunta sería ¿Por qué se murió la rana? La respuesta es muy simple, estaba  en su zona de confort. El agua del estanque en la cacerola, la rana se encontraba muy cómoda que no vio la necesidad de saltar  y salir corriendo al producirse los cambios paulatinos de temperatura en su hábitat.

 Los especialistas en el tema de Gestión de Cambio, mencionan que el mejor momento de tomar la decisión de salir de movernos de la zona de confort,  ya sea de empleo, de giro de negocio, de diversificar etc. No es al inicio ni tampoco cuando se está en crisis o se corre el riesgo de perderlo todo, y haciendo alusión a la fábula, el mejor momento para saltar o cambiar no es cuando “el agua ya está hirviendo”, sino cuando te va bien es que puedes tomar la decisión de cambiar, de moverte de salir de tu zona de confort.

 Los cambios se van a dar, son imprevistos, te gusten o no. Frente a los cambios no vamos a su encuentro sino “nos refugiamos”. Por ejemplo: Quizás digas “Ya tengo 15 años en mi negocio, ya lo conozco, no necesito volver a estudiar”. En otras palabras, estás en tu zona de confort, estas metido en la trampa del éxito.  Más bien cuando te va bien es que debes dar el gran salto, el gran cambio.

 Justo ahora, es que puedes decidir cómo quieres que tu vida sea, mañana, el próximo año, de aquí a 10 años. Y las personas a diferencia de otros seres vivos podemos decidir si queremos cambiar, reinventarnos o transformarnos, y  tomar conciencia que es lo que nos mantiene en nuestra zona de confort que no nos permite dar el gran salto.

Artículo escrito por: Sara Campero

Asesoría Psicològica & Gestión del Talento Humano

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