Combatir el ausentismo laboral

La inestabilidad económica ha conllevado a un descenso del ausentismo laboral. Sin embargo, existen otras formas de disminuir este nefasto fenómeno, Meta4, consultora de soluciones globales para la gestión de la nómina y los recursos humanos, recomienta tomar en cuenta estos puntos:

1. Medición de las tasas de ausentismo y evaluar la dimensión del problema en la empresa. Se debe registrar la información relativa a las ausencias laborales de los empleados, teniendo en cuenta criterios de organización (centro de trabajo y puesto), personales (edad y sexo), distribución en calendario (días de la semana, mes del año), cargas familiares (con o sin descendientes o personas dependientes a cargo), entre otros factores. Conseguiremos así saber con qué patrones absentistas nos encontramos en nuestro negocio y en base a ello podremos proponer soluciones.

2. Varios perfiles de personal ausente. El “involuntario”, aquel que, por razones de salud, se ausenta de su lugar de trabajo por causas probadas; el “discontinuo”, que de vez en cuando no acude a la oficina o que tiene retrasos en la llegada a la misma, se marcha antes de tiempo, etc.; “presentistas”, igualmente preocupantes que todos los demás, puesto que si bien sí que están presentes en la empresa, el rendimiento no es el requerido y dedican gran parte de su jornada laboral a otros temas, se trata de los llamados popularmente “calientasillas”; el “fraudulento”, persona que de manera continua no va a trabajar, poniendo excusas y dando motivos sin fundamento.

3. El plan de acción. Han de echar a andar medidas coercitivas y sancionadoras. Amonestar a aquellos profesionales que incurren en la ausencia al puesto de trabajo por motivos no fundamentados (fraudulentos, discontinuo) así como a los que no están rindiendo lo suficiente (presentistas). También hay que establecer acciones correctoras y motivadoras. Es decir, que estos se sientan más implicados en la empresa. Esto va a conllevar una disminución del ausentismo o absentismo laboral, gracias a la mayor concienciación sobre el valor de sus funciones y a la percepción que tiene de la empresa como ente positivo que vela por sus intereses.

4. Evaluación. Revisar y controlar el desarrollo de los programas de acción señalados en el punto anterior. Posteriormente, se debe hacer un seguimiento de los resultados, con recogida de información y análisis de la misma. Solo de esa forma se conseguirá evaluar la efectividad de las medidas adoptadas y, en caso de ser necesario, el posible aumento o modificación de las mismas.

Vía: Muy Pymes

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