Cómo mantener la autogestión en la empresa

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En algunas empresas, puede pasar que el jefe no esté porque padezca una enfermedad o que falte porque es de los que no tiene a bien dejarse ver demasiado. En otros casos, la ausencia no se nota en la organización y puede ocurrir que simplemente esa persona sea un incompetente.

Aunque no parezca, la autogestión puede ser una solución al problema, ya que la gente empieza a funcionar sin estos mandos y se crea una red paralela en la que alguien ocupa ese lugar. Esto no responde a un modelo y aunque funcione, se caracteriza por la indefinición de tareas y responsabilidades.

Debemos tener en cuenta que la autogestión prospera en un escenario que evoluciona hacia un mundo profesional con menos jefes. Los buenos han de poner en marcha entornos en los que las cosas se hagan en unión de otros.

Por ejemplo, empresas como la estadounidense Valve Corp que esta dedicada a los videojuegos, no tienen promociones; sólo nuevos proyectos. Para tomar una decisión sobre los sueldos, los empleados califican a sus colegas y se retribuye a quien más aporta, según la mayoría. Se premia la movilidad, y la plantilla participa además en las decisiones de contratación y despidos.

La autogestión no es sostenible en el tiempo, aunque parezca lo contrario. La euforia no es ilimitada y suelen quedar asuntos sin resolver. No se suele reflexionar sobre el modelo, de modo que se asumen riesgos y dificultades que finalmente pueden desembocar en un conflicto. En algún momento se pierde la referencia y se produce la desorientación. Habrá gente deprimida, desmotivada y desconfiada.

La lucha por el poder es uno de los factores que dificultan la cogestión en la empresa. Se trata del elemento más destructivo de cualquier modelo de este tipo. La autogestión prolongada en el tiempo no sólo provoca un conflicto de egos. Puede ser que quienes se encuentran en esa situación circunstancial ya no quieran seguir así y decidan por fin que hay que buscar un jefe.

En este caso, se da una falta de creatividad, porque importa más el día a día que el desarrollo de otras partes que estaban asignadas, y se pueden resentir los resultados a medio y largo plazo, y también la visión del negocio, porque hay una parte que nadie hace. Todo el mundo piensa que el otro va a actuar y muchas tareas quedan pendientes. En este sentido, se da una cierta falta de responsabilidad.

Finalmente, es importante advertir que el ambiente laboral y el estado de ánimo pueden sufrir, porque se llega a una falta de reconocimiento hacia quienes asumen determinadas responsabilidades.

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Cuéntanos tu experiencia ¿Haz experimentado el caso de la autogestión en la empresa en que trabajas?.

Vía: Expansión


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