El emprendedor es el ejemplo ideal de jefe perfecto

Quizá los mejores mandos no están en las compañías tradicionales. La ‘mentalidad start up’ que impregna las empresas innovadoras hace que sus creadores sean un paradigma de buena gestión.

Muchos jefes han llegado donde no debían. El problema es que, cuando alcanzan un determinado nivel de incompetencia (que suele ser bastante elevado), estos mandos tienden a parapetarse para que los demás no se den cuenta. Éste no es el caso de los emprendedores.

Quienes apuestan por el proyecto creado por un innovador no son precisamente el tipo de profesionales que se dedican a cumplir lo suficiente de forma ramplona. En un entorno así nunca fluye el talento, porque quienes tienen a un incompetente como jefe deciden convertirse en súbditos y aduladores de un mediocre. No aportan demasiado a la organización y extienden la mediocridad por toda ella.

El jefe creador de empresas genera espacios emocionales donde se libera el talento

A los emprendedores tampoco les afecta esto. Tres de cada cuatro españoles quieren jefes que les ayuden a desarrollarse profesionalmente. Parece claro que los managers, más que jefes, son líderes preocupados no sólo del desempeño de los empleados y de gestionar recursos, sino también de motivar y desarrollar a sus colaboradores. El jefe influye en los demás, pero no manda. Es un generador de espacios emocionales en los que la gente puede liberar el talento que tiene. Y esto tiene mucho que ver con la mentalidad start up que surge de las ideas y proyectos de los creadores de empresas.

Esto nos lleva a pensar en el emprendedor no sólo como generador de nuevas profesiones e impulsor de nuevos negocios. También se convierte en un nuevo tipo de líder y en prototipo de jefe ejemplar. Éstos son algunos consejos y argumentos que sostienen este paradigma de la buena gestión:

Transmisores de pasión. Descubre lo que amas para montar un negocio y tendrás un buen principio para lograr el éxito. Consigue transmitir esa pasión a los empleados que has escogido para poner en marcha tu proyecto, y la empresa estará impulsada por una fuerza casi imparable. La gestión emocional del emprendedor (que en este caso es también el jefe) es fundamental para mantener la visión ilusionante del principio. Brinda a tu plantilla un proyecto y una visión. El líder emprendedor debe invertir tiempo en conocer y atender a sus colaboradores, escucharlos, comprender sus dudas y preocupaciones. Necesita encender la ilusión que lleva a su equipo a explorar nuevas fronteras, y también a superarlas.

Creadores de buenos equipos. Hay quien piensa que el emprendedor es aquel que está dispuesto a crear su Camelot particular (John F. Kennedy hablaba del gobierno de los mejores). Esto hace que pongas las bases para ser un buen líder. Si mantienes la convicción de que tu equipo es bueno, éste terminará siéndolo, mientras que si piensas que es mediocre y tratas a los tuyos como tales, acabarán por ser simplemente ramplones. Procura rodearte de los mejores si quieres mejorar e ir hacia arriba. Si te quieres hundir, el mejor camino es rodearte de mediocres.

Generadores de oportunidades. Como emprendedor has contratado a la gente que trabaja contigo, de manera que debes confiar en que ésta haga su trabajo. Es necesario que le otorgues la flexibilidad necesaria para que desarrolle sus proyectos y evitar el micromanagement habitual en muchos jefes. El modelo taylorista no es apropiado para el mundo de hoy. Aquella frase de Henry Ford, que decía “necesito un par de manos, pero siempre vienen con una cabeza” no refleja lo que necesitan las empresas actuales que requieren de estas cabezas con espacio para pensar y crear. Como emprendedor, y como jefe, gestionas a trabajadores del conocimiento. Las personas están cada vez más preparadas y por lo tanto son profesionales del conocimiento a los que hay que dar espacio y responsabilidad. No basta sólo con el control.

Favorecer la transparencia y el entusiasmo. El líder emprendedor se comporta como un miembro más del equipo y transmite un objetivo común al resto de personas de su equipo. En su empresa la comunicación es fluida, transparente, directa y respetuosa. El equipo nota la ilusión de su superior en lo que desempeña, y encuentra en él un referente, no sólo de su trabajo, también hacia el resto de compañeros.

Resolución de conflictos intergeneracionales. Como emprendedor, y como jefe, sabes resolver los conflictos generacionales en tu nueva compañía: la clave está en implicar al empleado con experiencia, pidiéndole opinión sin que parezca que el más joven no sabe. El buen jefe (aunque sea más joven) sabe involucrar a cada miembro de su equipo, aprovecha su experiencia, su conocimiento del mercado, su energía y su creatividad.

Un líder de acción. La acción es una de las notas que definen a la mentalidad start up. Por eso tu nueva empresa no podría soportar mucho tiempo un liderazgo basado en no tomar decisiones, en la falta de acción, la pérdida de control de la situación y la indefinición. Cuando un jefe no toma decisiones suele ser por miedo o inseguridad. Si el colaborador se da cuenta, el resultado no siempre es previsible. Como líder emprendedor debes reducir los problemas a lo realmente importante y tomar decisiones asumiendo las consecuencias de tus ideas. Has de coordinar el tiempo de trabajo y eliminar aquellas tareas que resulten innecesarias.

Fuente: expansion.com

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