El reto de llegar algún día a ser jefe

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Es el sueño que tienen todos los profesionales. Aunque el camino puede resultar más complicado de lo que avizoraban durante sus épocas de estudiantes. Para llegar a ser un jefe, hay que dar muestras claras de liderazgo y capacidad. ¿Cómo hacerlo? Haciendo que su presencia sea resaltante. Y qué mejor que mostrar nuestra imagen que como intraemprendedor.

Si tiene un proyecto interesante, hágalo saber a sus superiores. Si encuentran que su idea es valiosa para la empresa, ésta se pondrá en marcha, y su reputación se incrementará. Ideas frescas es lo que busca toda organización. Y casi todos los trabajadores de una empresa tienen la capacidad de crear nuevas ideas, sin embargo, muy pocos se atreven a expresar dichas ideas a los jefes inmediatos por temores infundados.

El primer paso para ser jefe es precisamente lo que hemos mencionado. Si la idea es consistente, es posible que lo llamen a encabezar un grupo de trabajo dentro de su área. Y si los resultados son positivos, le resultará casi una obligación a su empleador, ofrecerle mejores condiciones salariales y/o ocupacionales.

Sin embargo, no todo es color de rosa para el intraemprendedor. Las actitudes de esta clase de personas pueden generar susceptibilidades dentro de los demás trabajadores. Ya habrá escuchado mil y un frases que recaen sobre aquellos trabajadores que dan más del cien por ciento, o que brindan soluciones que los propios jefes no suelen brindar. Es en tales circunstancias que el jefe debe actuar salomónicamente: hay que hacer que las ideas del intraemprendedor florezcan, pero con la colaboración activa de sus compañeros, que ellos también se sientan parte creativa de dicha idea.

Pero, sin duda, la peor situación para un intraemprendedor es que su voz no sea escuchada o que no se le brinden las herramientas necesarias para poner en marcha su idea. Lo más común es que dicho trabajador termina retirándose de la empresa por la puerta falsa, y abriendo su propia empresa en donde sí pueda dar marcha a su proyecto (de paso, convirtiéndose en el jefe de su propio emprendimiento).

Esto no es lo más recomendable ni para el intraemprendedor ni para la empresa. Los responsables de la empresa tienen que buscar una salida en buenos términos del trabajador (si es que realmente no cuentan con los recursos para dar marcha a su idea), que no cierre las puertas para una futura cooperación entre la organización y la naciente empresa de su ex colaborador. El mundo de los negocios es más pequeño de lo que imagina. Tener más socios es mejor que tener más competencia.

Vía: expansion.com

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