El valor del talento humano en la empresa

El valor del talento humano en la empresaHoy en día, mantener al talento de su compañía aunque le cueste mucho dinero, es una decisión que puede tener consecuencias en el clima laboral, en la imagen externa y también estratégicamente, si decide desprenderse de quien cobra demasiado y este se va a la competencia.

El dilema está servido: usted cuenta con empleados valiosos pero resultan muy caros para la organización. ¿Compensa fidelizarlos? La mayor parte de los expertos cree que lo más sensato es tratar de retenerlos.

Muy diferente es el caso de aquellos profesionales que no aportan tanto y resultan igualmente caros. Da cierto reparo desprenderse de ellos por miedo a que se vayan a la competencia y eso resulte aún más perjudicial para la compañía.

Javier Mateos, director general de Think & Go, cree que, en primer lugar, es conveniente diferenciar entre retener y fidelizar. El primer concepto tiene una connotación de “mantener contra la voluntad”, mientras que fidelizar hace referencia a las políticas y procedimientos que hacen que la persona se quiera quedar en la organización.

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Qué tengo que poner en marcha para los empleados de mayor potencial. Mateos considera imprescindible “saber quiénes son mis mejores talentos. Definir aspectos y políticas y que exista una espiral del compromiso y no sólo una mera relación de trabajo. Hay que hacer todo lo posible para que quieran seguir, que crean en el proyecto y estén comprometidos”.

Ceferí Soler, profesor de recursos humanos de Esade, coincide en que “cuesta retener cuando no se planifica. El empresario debe conocer quiénes son los mejores y cada jefe debería evaluar al menos cada seis meses cómo hace su trabajo cada empleado. Hoy tenemos categorías laborales muy burocráticas y administrativas, y a esto le añadimos la antiguedad: hay empresas que te dan un plus que va al sueldo sólo por estar y cumplir, sin hacer nada especial”.

Soler añade que “hay instrumentos para planificar y evaluar. Quien no lo hace se encuentra inevitablemente con el dilema de cómo retener al profesional que resulta caro”.José Manuel Casado, presidente de 2C, suma a la definición de talento de Ulrich –competencia multiplicado por compromiso– la actitud: “Esta última, en función de la dificultad de contratación es la que hay que retener a toda costa”.

Fuente: Expansión.com

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