Guía práctica para buscar el trabajo soñado

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¿Andas buscando el trabajo que mejor se adapte a ti o prefieres adaptarte tú al trabajo? Ese es uno de los grandes dilemas que surgen en los jóvenes al momento de elegir una carrera profesional, o de un recién egresado cuando busca su primer empleo. La opción de adaptarse al trabajo puede resultar positiva solo para aquellos que busquen ingresos monetarios, aunque a la larga, producirá insatisfacciones y deseos de volver el tiempo hacia atrás.

Si eres de los que buscan un trabajo que se adapte a ti, lo mejor es investigar cuáles son tus capacidades y cualidades. Conseguir dicha información no resulta sencillo. Muchos jóvenes intentan investigar eso por propia cuenta, pero caen en un subjetivismo pernicioso. Lo más recomendable es que evalúen cuáles son sus mejores capacidades y cualidades con un especialista, un psicólogo o un amigo de la familia que tenga amplia experiencia en el manejo de recursos humanos.

La mayoría de los psicólogos utilizan diferentes test para conocer cuál es la aptitud vocacional que posee un joven. Sin embargo, gracias a la tecnología, muchos de estos test están al alcance de todos nosotros a un solo clic. Cualquier buscador por Internet puede brindar una serie de webs que ofrecen cuestionarios diversos que ofrecen una visión preliminar de la potencialidad de un futuro estudiante o de un recién egresado.

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El trabajo soñado no se consigue de la noche a la mañana, requiere de una amplia introspección en la persona, que en resumidas cuentas puede resumirse en estas preguntas:

  • ¿Deseas un empleo regular con salarios y horarios fijos o un trabajo con horarios y sueldos en base a resultados?
  • ¿Te gusta trabajar solo o en compañía de otros colegas?
  • ¿Prefieres el contacto con el público o trabajar en una oficina?
  • ¿Te gustaría dirigir a un grupo de personas o estar como un subalterno sin mayores preocupaciones?

A partir de esas preferencias puedes vislumbrar qué oficios o profesiones están hechas a tu medida. Un segundo paso, no menos importante, es evaluar los puntos fuertes y débiles de tu persona:

  • Fortalezas: puntualidad, buena redacción, imaginación, etc.
  • Debilidades: déficit de atención, incomodidad en el trabajo con grupos, etc.
  • Intereses: empresas grandes, cercanía al hogar, horarios flexibles, etc.
  • Opciones descartadas de plano: trabajar fines de semana, uso de ropa formal, etc.

No importa que llenes una hoja entera con estas cuatro clasificaciones. Lo importante es conocer si tu personalidad encaja con alguna de las profesiones u oficios que existen en el mercado. De ahí un vistazo por las diferentes redes de contacto, te permitirá conocer cuál es el espectro laboral actual. Un paso más allá implica contactar a familiares, amigos o conocidos que se desempeñen en la profesión u oficio elegido. No hay mejor fuente que de quién ejerce la función desde hace años. ¿Ya tienes elegido a qué vas a dedicarte?

Vía: seniorm.com

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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