La obsesión por integrarse en el grupo de trabajo

La obsesión por integrarse en el grupo de trabajoPor lo general, el hombre es un ser social. Un animal que quiere ser aceptado por la manada. Ese instinto por formar parte del grupo se puede trasladar también a los equipos de trabajo.

Por ejemplo: Cuando alguien llega a una empresa tantea a sus compañeros, intenta empaparse del ambiente, hacerse a la rutina del trabajo, a las rarezas del jefe, a los horarios laborales. En definitiva, trata de ser uno más.

Abundan los estudios que han demostrado que, por instinto, para todas nuestras decisiones observamos el comportamiento de los demás. Parece que impulsivamente creemos que los demás saben más de lo que imaginamos sobre nosotros mismos. Por eso, lo más común es que cuando llegamos a un grupo nuevo de trabajo imitemos los comportamientos de nuestros compañeros para evitar conflictos.

Por regla general, el jefe de un equipo es el líder de un grupo y es quien debería guiar a sus colaboradores. Sin embargo, no siempre sucede así. Según la obra de Lidinstrom, los humanos solemos dejarnos llevar por los demás, por aquellos que consideramos mejor informados. Hay incluso investigaciones que demuestran que en un grupo se sigue a los que parece que saben dónde van.

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Por eso es tan importante que en un equipo de trabajo el jefe sepa el camino que debe tomar su plantilla. Crear una necesidad de encajar y motivar al nuevo es esencial para que un grupo marche bien.

“El poder de encajar es una fuerte motivación. La identidad de grupo es importante”. Un buen directivo no es sólo el que sabe llevar las riendas de su equipo, sinoaquel que tiene la capacidad de hacer sentir a los nuevos empleados como parte del grupo. Algo que todos los humanos anhelamos desde nuestra más tierna infancia.

Fuente: Expansión.com

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