Las clásicas preguntas de una entrevista laboral

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Primero a lo esencial: ¿Ya conoce la información que contiene su CV? Revise y prepare un pequeño resumen mental de su experiencia académica y profesional. Si es posible, ensáyelo uno, dos, tres, cuántas veces sea necesario. Las contradicciones por olvido serán asumidos como mentiras por los reclutadores. Aunque las preguntas puedan ser muy dispares dependiendo del puesto al que se postula, hay algunos que ya son conocidas por nosotros. ¿Qué debemos decir? ¿Qué no? Aquí lo descubriremos:

¿Conoces la empresa?

Nunca por nunca vayas a mentir en tu respuesta. Si no conoces nada sobre la empresa, dilo con sinceridad. Si mientes, es posible que con futuras preguntas te descubran. Y eso puede arruinar toda tu entrevista. Lo adecuado es hacer un poco de investigación sobre la empresa, su misión, visión, campos de acción, etc.

¿Por qué te interesa el puesto de trabajo?

Considerada como una de las preguntas más complicadas por los solicitantes. Aunque parezca sencilla de responder, muchos postulantes crean un monólogo de palabras inconexas, que solo logran entender ellos mismos. Existe el polo opuesto: los que dicen “no lo sé”, o quienes solo atinan a decir que enviaron su CV a todas las empresas que solicitaban dicho perfil. Sea sincero, y todo estará resuelto.

¿Por qué quieres cambiar de trabajo? / ¿Por qué dejaste tu empleo anterior?

Hablar mal de tus antiguos empleadores no les sienta bien a los reclutadores. Podrías hacer lo mismo en el futuro con la empresa solicitante. Tampoco es sabio decir que ya te aburriste de tu trabajo, porque al fin al cabo, luego de un tiempo en cualquier empresa, la rutina puede llevarte a renunciar a este nuevo empleo. Mejores opciones son: “ya no tenía más posibilidades de crecimiento”; “no me sentía valorado profesionalmente”; o “estoy en búsqueda de una mayor autonomía en mi campo laboral”.

¿Cuáles son tus puntos fuertes? / ¿Cuáles son tus puntos débiles?

No hay que pecar de vanidosos ni de autosuficientes. ¿Tiene puntos fuertes? Dígalos. Y, por favor, sea cauto con referencia a sus puntos débiles. Cuando un reclutador le haga esa pregunta, tenga el tino de manifestar deficiencias soportables, tales como la impaciencia, exceso de nerviosismo, o algo similar. E, incide, en que en tu último trabajo has dado grandes pasos para resolver dichos defectos.

¿Cómo te ven tus amigos? / ¿Con qué animal te sientes identificado?

Las dos preguntas van dirigidas hacia lo mismo: cómo te ves tú en el espejo. ¿Te defines como fuerte, valeroso, arriesgado, comprometido, diligente, servicial, comunitario? Hay que tener una respuesta a la mano, puesto que la sinceridad se evalúa en cuestión de tiempo, en estos casos.

Y tú, ¿ya tienes tus respuestas definidas?

Vía: elblogderrhh.com

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