Maneje la frustración de sus empleados y evite renuncias continuas

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¿No le sorprende que exista una mayor rotación en las empresas? Si bien hay un gran componente de culpa en los trabajadores, pues no eligen correctamente el campo laboral que los satisface, también existe una gran responsabilidad en la empresa contratante, al no elaborar respuestas ante ello. La frustración entre los trabajadores, en países como el nuestro, puede llegar fácilmente a un 20 a 30% de la masa trabajadora total. Eso es mucho a nivel de productividad. Entonces, como dueño de negocio hay que poner manos a la obra.

MUCHO OJO A LAS CAPACITACIONES

Si bien las capacitaciones son importantes, también pueden significar el inicio de la frustración en los empleados. ¿Cómo? Al ofrecer capacitaciones que únicamente benefician a la empresa y que no ayudan al crecimiento profesional del trabajador, por ejemplo. Los empleados no son tontos. Saben qué es lo que les ayudará en el futuro y qué no.

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CONCIENCIA DE LO QUE SE HACE

Cada trabajador debe tener conciencia de la importancia de las funciones que realizan día a día. Si va a correr la idea en la organización que los trabajadores no son indispensables, ¿cómo cree que se sentirán los colaboradores? Muy simple, sentirán que su esfuerzo no vale nada y que la empresa no los valora. La frustración aparece aquí como amenaza latente.

CUIDADO CON LA SOBRECARGA LABORAL

No hay nada que incomode más a un empleado que hacer tareas para las que no fue contratado. Una cosa es que él voluntariamente se ofrezca a realizar nuevas funciones (por motivaciones personales), y otra muy diferente, es que se obligue al colaborador a hacer más de sus labores acostumbradas. Así, él se sentirá asfixiado de su propio trabajo.

LA FALTA DE COMUNICACIÓN

Este es un problema más recurrente en los empleados de mando medio o gerencial. Cuando la verticalidad prevalece en la organización, un empleado de mando medio se sentirá disminuido y sin ganas de realizar sus funciones de la mejor manera. Hay que crear una atmósfera de comunicación continua, en la que cada colaborador sienta que su voz es escuchada.

Por lo general, un empleado frustrado y que está a punto de renunciar, no suelta a viva voz lo que siente en su cabeza. Se lo guarda por temor a ser considerado como un revoltoso, y que eso pueda influir negativamente en la búsqueda de un nuevo empleo. Ya en países como los Estados Unidos, Japón y Alemania se han dado avances en la reducción de los empleados frustrados. ¿Cómo? Separando la paja del trigo, y haciendo importantes esfuerzos para mejorar las condiciones laborales de estos trabajadores.

Vía: cnnexpansion.com

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Autor entrada: Equipo Pymex LM

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