Mantén unido a tu equipo de trabajo

Estar al frente de una empresa no es una tarea fácil. Al final del día, esta labor consiste, en gran parte, en tratar y lidiar con otras personas. Cuando surgen los roces la mayoría opta por evadirlos o fingir que no existen.

Pero no por ello dejan de ser reales y pueden volverse problemáticos. ¿Cómo lidiar con estas situaciones? Aquí siete consejos prácticos.

Actúa directamente. Cuando se presenta un conflicto, debes plantear el tema con las partes involucradas. Tienes que hacer énfasis en la necesidad de que tus colaboradores lo enfrenten. En ese momento aprovecha para explicar que los sentimientos y pensamientos negativos se pueden manejar de manera apropiada. Incluso, convertirlos en positivos y productivos.

Escucha a ambas partes. Habla con cada uno de los involucrados (por separado) para averiguar cuál es su perspectiva acerca de lo que está causando tensión. Asegúrate de que, junto con cualquier información de tipo emocional, se aborden los hechos o sucesos específicos que dieron lugar a esa situación o la agravaron.

Confronta a los involucrados. Permite que compartan frente a frente su versión del tema. A menudo, lograr este encuentro saca a la luz temas o hechos de los que la otra parte no tenía conocimiento.

Encuentra los puntos de coincidencia. Esto es importante para abrir el canal de comunicación y constituir la base que te permitirá cerrar la brecha que separa a las partes en disputa.

Promueve el compromiso. En aras de trabajar juntos, cada persona tiene que estar dispuesta a ceder un poco. Este paso podría llevar un buen rato si es que las partes están firmemente arraigadas a su punto de vista o versión de lo que debería ocurrir para resolver el asunto. Una vez que esto se logre, todos se sentirán mejor.

Confronta los sentimientos negativos. Si esto no sucede, puede ocurrir que el problema desaparezca sólo de momento. Porque el resentimiento podría persistir y cabría la posibilidad de que el conflicto se repitiera.

Sé positivo. El modelo a seguir para abordar los conflictos futuros, desde luego, es similar a la forma en que estás resolviendo el presente. Con base en la experiencia que los miembros del equipo acaban de adquirir, deben obtener las habilidades y dominar el procedimiento para transformar un conflicto negativo en una tensión positiva.

Vía: SoyEntrepreneur.com

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