¿Motivar o integrar? Lo que debe conocer acerca de los recursos humanos de su empresa

Personal motivado

Vivimos un ambiente laboral en el que los recursos humanos sienten cada vez menos ligazón con las empresas. ¿Qué hacer? Muchos empleadores tratan de resolver la falta de motivación de los trabajadores a través de charlas motivacionales impartidas por ellos mismos, o incluso, contratando a “motivadores” profesionales o personas famosas, que poco o nada conocen del andamiaje de la empresa. Pues bien, hay que aclarar a todos aquellos empresarios, que esa estrategia, tal vez, no sea la más adecuada para la mejora productiva de sus trabajadores. ¿Qué pasará luego que se desvanezca el efecto estimulador de la charla motivacional? Sin duda, volverá a decaer la motivación entre los trabajadores.

Lo primero que tenemos que analizar es el porqué de la merma productiva de los trabajadores. ¿Qué les produce insatisfacción? Pueden suceder dos casos muy saltantes. El primero, cuando la empresa está en crisis, es corriente que nuestros recursos humanos se sientan insatisfechos, inseguros del porvenir de sus puestos laborales. Contra eso hay poco que hacer. Pero, existe un caso diferente: cuando la empresa marcha a nivel promedio o bueno, sin embargo el ambiente laboral no es el mejor. En ese caso, el empresario busca ser el líder del mercado potenciando al máximo la productividad. ¿Qué espera por su parte el trabajador? Sencillo. Conocer cuál es el rumbo, la guía que tiene su empresa, qué objetivos tiene para el futuro, cuáles son los planes de crecimiento que tiene la empresa para con él.

Por ese flanco fallan las charlas motivacionales. Estos conversatorios generalmente buscan sacar el potencial oculto de los trabajadores, cuando lo que ocurre es que el trabajador ya conoce sus potencialidades, pero desconoce por completo cuál es la diferencia entre su empresa y la competencia, por falta de directivas claras. Entonces, surge la respuesta: lo que usted como cabeza de organización debe hacer para motivar a su personal es señalar cómo se va a competir en el mercado y otorgar los recursos necesarios a sus empleados para esa lucha. Esos recursos pueden comprender la mejora de la infraestructura, compra de suministros que ayuden a los trabajadores en su labor, otorgando premios a quienes ofrezcan mejores resultados, mejorando los salarios. El rostro de los trabajadores será la mejor señal de que su propuesta ha sido la correcta.

Algo muy importante que se saca a colación tras las charlas motivacionales: motivar a los empleados no significa que éstos se integren al ambiente de la empresa. La motivación puede ser empleada para un día especial, quizás para el equipo de ventas en una feria, pero no puede ser el motor que haga girar a la empresa. ¿Y usted qué hace para integrar a sus colaboradores?

Vía: “El poder de lo simple” por Jack Trout y Steve Rivkin

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