Mi primer día como practicante fue…

Toc, toc. Tocas suavemente la puerta y aparece el vigilante. “Sí, ¿dígame?” “Buenos días, soy X, el nuevo practicante de la empresa”. Los nervios te invaden. Tu primer jefe, tus primeros compañeros de trabajo, en fin, es tu primer día como practicante, un día que no olvidarás en lo que resta de tu vida. Muchos jóvenes creen que el periodo de prácticas es tan solo eso, una fase para hacer lo menos posible y no responsabilizarse de sus errores. Otros pocos lo asumen como si fuera un trabajo en planilla y beneficios sociales. Estos últimos son los que logran escalar de practicantes a trabajadores formales de la empresa. ¿En qué radica el éxito de estos últimos?

  1. Visten como profesionales

Cuando uno ingresa a una oficina es fácil identificar a los practicantes. Si son varones, visten lo más desaliñado posible, como si recién se hubieran levantado de la cama. De camisas no les hables. Y si son mujeres, visten como si estuvieran yendo a una discoteca. Bueno, si quieres que tus compañeros te reconozcan como un trabajador más de la empresa, debes vestir como ellos. ¿Te imaginas al presidente de una compañía ingresando en bata a la reunión de directorio? Salvo que tú seas Hugh Hefner, no repitas esta desastrosa tendencia.

  1. Investigan sobre quiénes son sus jefes

Presionas el botón del ascensor y cuando decides subir a él, un hombre de edad se sube contigo. No sabes quién es, así que comienzas a silbar una canción que se te vino a la memoria. Una vez que llegas a tu piso de destino, salen ambos, y todos tus compañeros se levantan y saludan al hombre de edad con un “¡Buenos días, señor gerente!” Terrible situación, ¿no es cierto? Si estás en una gran empresa, es casi una obligación que revises un poco en Internet sobre quiénes son las cabezas de tu organización. Recuerda nombres, apellidos, cargos y el rostro de las personas, para no caer en deslices como el mencionado.

  1. Llegan a tiempo

“Buen día, señor González, ¿un poco tarde, no es verdad?”, te pregunta tu nuevo jefe. Para un empleado cualquiera es un crimen llegar tarde. Imagínate lo qué significa para un practicante. Pon a la hora tu despertador, y sal 15 minutos antes de lo acostumbrado para llegar a tiempo a tu trabajo. No sabes la enorme cantidad de practicantes con talento que han sido descartados por no ser disciplinados con el tiempo.

Suscríbete a nuestro boletín informativo


  1. No son confianzudos

Eso no quiere decir que no sean abiertos con sus compañeros o jefes. Ten cuidado, no te tomes demasiadas libertades con tus empleadores. De hecho, aún no eres un empleado, ¡eres el nuevo practicante de la empresa! Cuidado con actuar con una confianza desmedida con tus jefes, solo hazlo si es que ellos se muestran así contigo. ¿Qué te hace pensar que el dueño de la empresa se volverá tu amigo si apenas te conoce?

  1. Nunca dejan de hacer algo

Lo he visto en numerosas ocasiones. Practicantes que se pasean de un lado a otro de la oficina, conversando y conversando, y sin hacer nada significativo. Ojalá que ese no se a tu caso. Los practicantes no deben limitarse a las funciones que les da su jefe. Deben tratar de asimilar la mayor cantidad de información posible, es decir, hacer todas las tareas que estén a su alcance. Si no te dan tareas a cumplir, exígelas.

  1. Cuidan su imagen en redes sociales

Nada de mensajes de doble sentido sobre tu empleo en las redes, por lo menos durante las primeras semanas. Te lo volvemos a repetir, eres el practicante, y cualquier desliz puede significar tu salida de la empresa. Recuerda, ésta no es una simple experiencia de prácticas, es tu pasaje a una carrera profesional exitosa.

Vía: guykawasaki.com

Foto: holding.mx

Artículos Relacionados

comments