Recetas para enmendar a los ciberescaqueadores

En las empresas, hablar mal y en público del jefe; escaquearse en las redes sociales en horario laboral y mentir a los superiores son cinco de los pecados capitales en los que pueden caer los empleados.

Y todos surgen de la misma raíz: la filosofía de la compañía. Cuando en una empresa prima la meritocracia individual, cuando apenas hay canales para la retroactividad entre jefes y colaboradores y el sistema de liderazgo pasa por el ‘ordeno y mando’, muchos empleados se ven obligados a cometer estos pecados ante el temor de ser penalizados por sus responsables.

No robarás el proyecto de un compañero. Este es un comportamiento que deriva del “afán de destacar sobre los demás”, puntualiza Javier Tovar, consultor de talent management de BPI Group, quien advierte de que “lo que no saben quienes se comportan así es que cuando son descubiertos, el impacto negativo es mucho mayor que el beneficio que pueda reportarles, ya que la credibilidad y la honestidad quedan manchadas mucho tiempo”. Por eso, para evitar esta conducta las compañías deberían establecer un sistema de recompensa colectiva, afirman los expertos consultados y, si es necesario, “hacer que el variable dependa de los resultados colectivos”, indica Puri Paniagua, socia de Neumann.

No alabarás a la competencia en público. Según Paniagua, “cuando existe falta de credibilidad en el proyecto de la compañía, si el liderazgo escasea o los empleados no perciben un camino de valor, dejan de confiar en su empresa”. Y aunque tampoco es mejor aquel que va criticando sin criterio a la competencia, Yolanda Gutiérrez aconseja que lo mejor es “concentrarse en la propia compañía y transmitir la excelencia del producto de la organización para la que se trabaja”.

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No hablarás mal del jefe. Nunca se sabe si estas críticas llegarán a los oídos del superior, aunque es un comportamiento muy extendido que debería evitarse. Para eludir situaciones complicadas, Tovar aconseja que “el empleado hable con su jefe y le transmita su opinión o su queja. Pese a que es complicado, es conveniente intentarlo y procurar dar feedback constructivo, centrándose en los hechos y no en la persona; haciendo ver al directivo qué cosas molestan u ofenden”. Esta conducta, heredera de las organizaciones jerárquicas, podría pulirse en compañías con “evaluaciones, comités específicos en los que el empleado pueda presentar sus preocupaciones, comités de ética, cultura de compromiso mutuo, etcétera”.

No serás un ‘ciberescaqueado’. La figura del escaqueador es ya una de las clásicas en las empresas y las nuevas tecnologías no facilitan un cambio de actitud en este tipo de empleado. Para evitar que surjan, Paniagua propone “medir a las personas por objetivos”.

No mentirás a tu jefe. Las mentiras tienen las patas muy cortas. Según la socia de Mercer, “este pecado se produce en empresas que tienen culturas basadas en el castigo. Es decir, en aquellas que penalizan a los empleados si dicen la verdad o si aceptan la responsabilidad en un error”. Su solución pasa por potenciar una filosofía empresarial abierta en la que los fallos se compartan entre todo el equipo.

Fuente: Expansión.com

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