Su trabajo en la empresa no es eterno

Es un tsunami que arrasa profesiones y empleos que hasta ahora estaban vigentes y que no volverán. Cuando las aguas se retiren quedará un mercado sociolaboral en el que habremos de aceptar el hecho de que conservar un puesto para siempre se acabó.

Habrá que cambiar el paradigma de depender del sueldo de una empresa y tendremos que generar nuestra propia empleabilidad.

“Debemos hacernos a la idea de que tener un buen trabajo y mantenerlo durante mucho tiempo, disfrutando de una vida confortable, se acabó”. Así de rotundo se manifiesta Kevin Hallock, profesor de economía del trabajo y director del Instituto de Estudios de la Compensación en la Universidad de Cornell.

Enrique de la Villa, socio responsable del área de Human Capital de Deloitte, coincide en que “la enorme velocidad es el sustrato de todos los cambios. La evolución social y laboral tiene un ritmo frenético; hay nuevas preferencias sociales que dan lugar a nuevas profesiones, los perfiles se modifican a gran velocidad y se trabaja en función de todo esto”.

Krista Walochik, presidenta consejera delegada de Norman Broadbent, cree que el afán por buscar la efectividad y la eficiencia –todo más rápido, más barato y con menos recursos– hace que la competitividad también esté detrás de todos estos movimientos en el mercado laboral.

Nuevas condiciones del mercado laboral: El nuevo sustrato del mercado de trabajo favorece la aparición de condiciones diferentes y modelos sociolaborales inéditos.

– Puesto que se necesitan perfiles profesionales distintos, los sistemas de búsqueda también cambian, y cada puesto se hace único. Cuando una firma abre una posición es porque necesita a una persona concreta.

– Uno de los requisitos más demandados en el nuevo escenario que está surgiendo es la capacidad de innovación de los candidatos. Se buscan profesionales que hayan demostrado creatividad en la manera de obtener sus resultados y muy adaptables a las nuevas situaciones.

– Es evidente que tendremos que trabajar cada vez más años. Las compañías tendrán que resolver sus necesidades con una fuerza laboral envejecida y cada vez más generaciones convivirán en las empresas, y éstas tendrán que conciliar diversos intereses, culturas, modelos de trabajo y de compromiso. Esta convivencia intergeneracional obligará asimismo a concebir nuevos modelos de empresa y a rediseñar los itinerarios profesionales.

– El cada vez menor apego de los empleados a sus trabajos y el hecho de que la relación con el empleador ya no sea de por vida anuncia ya la llegada de nuevos modelos de compromiso, de carrera empresarial, de contrato y de nuevas fórmulas de trabajo.

Vía: Expansión

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