Trabajadores menos comprometidos son los más eficientes

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Un estudio reciente derriba uno de los más grandes mitos en los cuales se sustenta cualquier empresa: los empleados más comprometidos son los más eficientes. Falso. El panorama debe ser apreciado ahora desde otra perspectiva.

La firma de consultoría Leadership IQ ha llevado a cabo una investigación que tuvo a más de doscientas empresas involucradas, y las conclusiones a las cuales ha llegado confirman una realidad latente, pero que muy pocos se atrevían a afirmar con certeza.

Los trabajadores más eficientes son aquellos quienes no se sienten comprometidos con sus empresas, es decir, se encuentran desmotivados de participar en el lugar donde trabajan. La pregunta cae por sí sola: ¿Por qué? La misma consultora señala que una de las causas reside en la manera de actuar de los jefes, ya que son ellos quienes no toman las medidas adecuadas en relación a los empleados muy poco productivos. Los jefes no consiguen que estos se responsabilicen de su trabajo.

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Estos empleados ineficientes sólo aparentan que están haciendo muchas laborales, van de un lado para el otro, escenifican un gran histrionismo, pero no consiguen ningún resultado. En cambio, los empleados eficientes no necesitan hacer tantos aspavientos para demostrar su valía. Los verdaderos trabajadores prefieren mantener un perfil bajo y tanto la “posería”.

Otra de las causas de este poco compromiso está en que los trabajadores dedicados al inicio han podido esforzarse en demasía para que las cosas salgan bien en la empresa, e incluso han podido llegar al punto de corregir el trabajo de quienes su labor estaba mal. Este actuar con el tiempo conlleva desazón y malestar; la incomodidad y la desmotivación hacen aquí acto de presencia. En pocas palabras hay una frustración con el funcionamiento de la empresa.

Por eso lo únicamente recomendable es que los jefes se hagan cargo de los trabajadores ineficientes. Esta es la única forma para que los otros que sí trabajan no se sientan subestimados, estresados e insatisfechos. Un viejo adagio indica que la gente renuncia a los jefes, no a la empresa. En este caso la realidad parece indicar ello.

Cuéntanos tu experiencia, ¿crees que esto es así? ¿Esto sucede en tu trabajo?

Vía: dineroenimagen.com

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