¿Un freelancer puede considerarse un empresario?

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Seguramente alguna vez lo hayas escuchado de boca de un freelancer. O, quizás haya salido de tus propios labios, si es que eres uno de ellos.

Sucede que la mayoría de los freelancers creen, sinceramente, que son empresarios o, por lo menos, en su variante más edulcorada, emprendedores. ¿Realmente lo son? Pues, vamos a ser sinceros, no, no son empresarios.

Y aquí te damos las razones por las que un freelancer no debería ser confundido con un empresario.

  1. Tiempo de trabajo

FREELANCER: Trabaja por hora, es decir, ganará más en tanto trabaje más horas al día o a la semana. Podrá tener días en los que trabaje 12 horas seguidas, así como otros en los que sí apenas se levante de su cama a revisar el correo. Esos días en los que no tiene tareas por realizar, implican cero billetes en su bolsillo.

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EMPRESARIO: No tiene horarios de trabajo. Su negocio funciona estando él trabajando como cuando no lo hace. Para ello tiene empleados que pueden hacer el trabajo por él. Y en el mejor de los casos, hasta puede obtener ganancias las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

  1. Responsabilidad

FREELANCER: Es responsable de sí mismo y, quizás, de la familia que lo acompaña, si éstos dependen de él. Por lo demás, no es capaz de generar empleo, más que de forma indirecta cuando se ve en la necesidad de recurrir a algunos proveedores.

EMPRESARIO: Él, su familia, sus trabajadores, sus clientes, sus proveedores, todos, absolutamente todos, son responsabilidad suya. Es capaz de generar empleos directos (los colaboradores de su empresa) como empleos indirectos (proveedores y demás cadenas de valor).

  1. Riesgo

FREELANCER: No pone en riesgo su capital, ya que su mayor inversión es su conocimiento y no las maquinarias o equipos que utilice. Al ser él mismo su material de trabajo, sus ganancias se reducen a lo que pueda producir sin enfermarse, cansarse o aburrirse en el camino.

EMPRESARIO: Pone en riesgo gran parte de su capital así como su propia estabilidad emocional. Pero ese riesgo obtiene su contrapeso en las enormes ganancias que se obtienen si el negocio resulta fructífero.

  1. Clientes

FREELANCERS: Pues salvo que se trate de una eminencia en su respetivo rubro, la mayoría de freelancers trabajan para otros profesionales independientes, o para pequeñas o medianas empresas. Nunca llegan a los peces gordos por la falta de seguridad jurídica que reviste firmar un contrato con un freelancer.

EMPRESARIO: Sus conexiones siempre son a la más alta escala. Lo hace con otros medianos o pequeños empresarios, con instituciones del Estado o para grandes clústeres. Cuenta con el suficiente respaldo, así como con un abanico de soluciones integrales que hacen confiar al cliente en su empresa.

  1. Especialidad

FREELANCER: Está condenado a trabajar en el ámbito en el que se ha especializado académicamente, pues introducirse en un nuevo rubro como freelancer, sería un total despropósito. Su inversión se limita a los estudios que realice para seguir manteniéndose actualizado.

EMPRESARIO: Puede moverse en diferentes rubros, sin problema. No necesita conocer cada una de estas industrias, pues puede contratar a alguien que haga eso por él. Su único trabajar es pensar qué sector le puede generar más dinero en el presente y en el futuro. Constantemente reinvierte su dinero en capital humano, maquinaria, equipos, concesiones, etc.

Vía: grafiscopio.com / blogylana.com
Foto: truelancer.com

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