¿Y si de verdad no tienes madera para ser vendedor?

Al tratar de identificar las características que definen el modelo de vendedor profesional, ha surgido siempre la misma pregunta: ¿el vendedor nace o se hace?

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Hay miles de artículos diciéndote que puedes ser un gran vendedor. ¿Y si no fuera cierto? Hay una verdad que tratan de ocultar: lamentablemente hay personas a las que no les nace vender. Eso no es malo.

Eso tan solo significa que, tal vez, lo mejor para ellas sea elegir otro rumbo laboral o, si de verdad aman vender, esforzarse el doble para vencer sus estigmas internos, ¿cómo cuáles, por ejemplo?

  1. Temor al rechazo

De hecho, todos tenemos cierta aversión al rechazo, es algo innato en nosotros. Sin embargo, hay personas que se toman un “no” como algo muy personal. No entienden que el “no” va dirigido a la sugerencia que se le hace y no necesariamente a uno como persona. Lograr vencer esa aversión excesiva al rechazo puede tomar meses o años de ardua terapia. Los “no” son el combustible de trabajo de todo buen vendedor.

  1. Indiferencia ante el dinero

No vamos a decir aquí que los vendedores son materialistas por excelencia, pero sí les interesa más el dinero que otros aspectos en materia laboral. Es por ello que renuncian a un sueldo fijo por el pago de comisiones. No les motiva saber que ganarán lo mismo mes tras mes, año tras año, por hacer lo mismo que otros compañeros. Para un buen vendedor, el reto está en conseguir más dinero que el resto, solo así se sienten satisfechos. Pero no todos albergan el mismo tipo de pensamiento.

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  1. Pesimismo extremo

¿Conoces personas que todo lo que ven les parece malo o siempre le encuentran un defecto? ¿Eres uno de ellos? Pues bien, esta clase de individuos no están hechos para las ventas. Un vendedor es un ser positivo por excelencia. Un pesimista puede ser un excelente comentarista político, un crítico de cine, un diseñador de modas, etc., es decir, alguien que siempre pone en duda lo que la sociedad califica como bueno. El buen vendedor, en cambio, nunca ve el vaso medio vacío.

  1. Procrastinación continua

En una oficina común y corriente, es normal que cualquier trabajador deje las tareas más complicadas para el día siguiente. Para un vendedor, eso sería un suicidio. Llamar a un cliente al día siguiente significaría perderlo. Así de atroz es la competencia en el mundo de las ventas. Si eres de lo que establece su tiempo en base a tus propias necesidades y no en la de los clientes, definitivamente las ventas no son lo tuyo.

  1. Sensibilidad marcada

En el campo de las ventas, obtendrás muchas reprimendas por parte de tus jefes o clientes. Es completamente normal. Pero si eres de los que se hunde en la depresión ante la menor crítica por tu trabajo, es mejor dejar las ventas de lado. Ser vendedor es un camino de continuo aprendizaje, no hay un libro que te diga cómo vender a un determinado cliente, tú mismo serás el encargado de escribir tu propio manual en el camino.

Vía: lifehack.org
Foto: retispster.com

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