10 errores que las marcas no deberían cometer en las redes sociales

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Es muy complicado tapar las metidas de pata y sobre todo lograr que los demás no sean conscientes de lo que ha sucedido. Y si las redes sociales son un terreno de juego muy delicado, hay que evitar ciertos errores que las marcas no deberían cometer en la red.

Lo cierto es que cometer errores es muy fácil dentro del social media que es un terreno completamente transparente, en el que las cosas funcionan frente al público.

Sino que lo diga David Bisbal, que se convirtió hace unos años en el ejemplo claro de lo que no se debía hacer en Twitter con sus tuits poco afortunados durante las revueltas en Egipto: “Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta“.

Con este ‘tweet’, el cantante español levantó toda una ola de comentarios en la red social aludiendo a su particular visión sobre los acontecimientos en ese país.

De tal modo que hay que echar un vistazo a esta lista con los 10 errores que ninguna marca debería cometer en las redes sociales.

1. Dar accesos a las personas equivocadas

Nadie le daría las llaves de su casa o las claves de su banco a cualquiera persona. Y mucho menos, nadie en su sano juicio le daría las llaves de su empresa, el control de la caja registradora o el acceso al inventario a cualquiera.

Entonces ¿por qué dejar las redes sociales en manos de cualquiera? Y, sobre todo, ¿por qué permitir que todo el mundo tenga acceso a todo y pueda hacer de todo?

2. Ser hackeado

Una de las peores pesadillas de una cuenta corporativa es que sus contraseñas sean hackeadas y sus mensajes pasen a ser incontrolables. Le ha pasado a Burger King donde su perfil en Twitter se convirtió en una apología de McDonalds.

Aunque, a veces, el hackeo de perfiles sociales se debe a elementos mucho más peregrinos y que siguen – sorprendentemente – funcionando a día de hoy. Si alguien envía un mensaje diciendo que están hablando mal de nosotros, con un link para averiguarlo, es un intento de hackear la cuenta. Y no, no hay que seguir ese enlace.

3. Ser demasiado personal

Una de las recomendaciones en el mundo de las redes sociales es la de seguir manteniendo un cierto tono corporativo. Es cierto: las redes sociales permiten a las empresas ser cercanas y usar recursos emotivos para llegar al corazón de los usuarios. Es una conversación de empresa a cliente.

Nadie lo niega, pero una marca no debe olvidar jamás que es una empresa quien habla y no una persona. El mensaje no debe ser nunca en primera persona de singular, porque el efecto es realmente pobre y muy poco serio.

Hay que ser cercano, pero hay que ser también formal. Y todas esas cuentas que se llenan de mensajes demasiado personales no dan muy buena imagen.

4. No usar contenido propio en las marcas

Está muy bien seguir a la competencia para ver que hace e inspirarse por los referentes del sector para ver qué les funciona a ellos, pero los perfiles de social media de una marca no deben ser la copia de los de otra. El contenido debe ser propio, original y especial.

Hay que saber que las redes sociales posicionan a las marcas como expertas y referentes en su campo si saben hacerlo. Para ello, se debe ofrecer contenidos propios y de calidad para demostrar que se sabe ser curator en su campo, es lo básico.

5. Aprovecharse de los hashtags

David Bisbal, es un ejemplo claro de este fallo garrafal. En su época negra en Twitter protagonizó uno de esos escándalos tuiteros justo por esto: usó mal un hashtag : #prayforJapan (en el que se solidarizaba la tuitesfera con los japoneses por el desastre de Fuckushima) en un tuit sobre uno de sus conciertos.

Aprovecharse de los hashtags puede parecer muy tentador. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad ahora que todo el mundo está hablando de algo para hablar de mi marca? Es tentador, pero es un error.

Y si no se tiene nada que decir relacionado con el asunto concreto de que va el hashtag, mejor no hacerlo. Las consecuencias serán mala imagen, críticas y burlas de los usuarios de social media.

6. Pagar por fans y followers falsos

Esto es uno de los aspectos posiblemente más controvertidos de la lista. Los especialistas lo consideran un error totalmente, ya que esos fans y followers falsos harán bulto pero no ofrecerán ningún ROI.

Hablar con ellos será como hablar en el desierto. Ellos son además parte de lo que hace que el social media esté para muchos sobrevalorado.

7. Estar en todas las redes sociales que existen en el mundo

Las redes sociales son, en general, gratis, pero no por ello hay que estar en todas y cada una de ellas. Como en la publicidad, aquí también se trata de crear targets. Hay que segmentar a los consumidores, determinar quién nos interesa como marca y dirigirnos a ellos.

Una marca de agua ultrapremium no tiene ninguna razón objetiva para estar en Tuenti, una red social con usuarios fundamentalmente adolescentes. O la de un fabricante de carrocería para autobuses en Instagram.

8. Spammear no es la solución

Una vez que se ha conseguido tener una base de seguidores, no hay que cansarlos. Y nada cansa más que que en todo momento te estén recordando el mismo mensaje, que te abrumen con veinte mil publicaciones al día o que estén todo el rato mencionándote en Twitter. Eso es spam y es un error fatal para la presencia de una marca en redes sociales.

9. No usar herramientas de gestión de redes sociales

Los entendidos lo consideran un error básico, aunque lo cierto es que para gustos hay colores y, sin duda, no es lo peor de todo lo malo que se puede hacer y que recoge esta lista.

Las herramientas de gestión, como Hootsuite o TweetDeck, ayudan a simplificar la actualización y la gestión de los perfiles sociales, así como añaden algunas funcionalidades que las redes sociales no siempre tienen (como por ejemplo el programar actualizaciones).

Pero no se debe pensar que Hootsuite o TweetDeck pueden hacer todo el trabajo o caer en el error de que la automatización es la mejor solución.

10. No medir lo que se hace y no saber el ROI del trabajo

Si una marca está en social media, lo hace por una razón básica: es una manera de hablar de la marca, de despertar el interés del consumidor y de llegar a ellos. No saber qué está ocurriendo con nuestro trabajo es un error bastante grave.

Los responsables de comunidad deben medir qué están haciendo, a quién están llegando, si ese público es el público al que esperaban llegar y cómo se traduce eso en cuestiones empresariales .

¿Recuerdas un caso sobre un error fatal de una empresa en las redes sociales?

Vía: puromarketing
Foto: tecnoxps

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