Comprender necesidades para lidiar con los clientes

Comprender necesidades para lidiar con los clientesHoy en día, si pensó que a su negocio sólo llegarían clientes fáciles de tratar, olvídelo. Cada vez los consumidores exigen más a la hora de elegir un producto o servicio.

Cada clientes es distinto y por ello no es recomendable atender a todos de la misma forma. Hay que conocer los diferentes tipos de usuarios que podemos encontrarnos para poder satisfacer mejor sus necesidades y gestionar su acuerdo o desacuerdo con el producto o servicio que se le está comercializando.

La consultora Unthernehmer,  nos presenta cinco perfiles de clientes:

– Clientes satisfechos y que valoran abiertamente la empresa. Son los más fáciles de tratar. Se trata de personas agradables, por lo general muy bien humoradas y a las que solo hay que dar conversación, que fluya la charla hacia temas que puedan ser de su interés, según la información que ya tenemos en nuestro poder.

– Consumidores satisfechos, pero silenciosos. Se trata de compradores que están contentos con los bienes que se les presta y valoran de forma positiva a la empresa. Sin embargo, estos no suelen manifestarlo abiertamente, se muestran callados y observador, intentando  siempre mantener una posición neutral. Percibiremos esa satisfacción en gestos, expresiones y posturas corporales.

– Usuarios insatisfechos que no dan muestras de ello. Estas personas son las más difíciles de contentar. El motivo es obvio: están insatisfechos con nuestros servicios pero no dan muestras de ello, no lo expresan, por lo que es muy frecuente que pasen desapercibidos, que no nos percatemos de su descontento y que, finalmente, lo perdamos como clientes.

– Compradores insatisfechos que demuestran su disgusto hacia la empresa y sus productos-servicios. Nunca es fácil digerir las críticas, especialmente si no son constructivas. Por ello, cuando nos encontremos con clientes que no han quedado contentos con los útiles comercializados por nuestro negocio, hemos de ser rápidos y actuar sin pausa para satisfacer aquellas necesidades a las que no hemos sabido dar respuesta.

– Clientes enfadados y agresivos. Acaban de entrar por la puerta de nuestro comercio varios clientes que, además de insatisfechos, muestran abiertamente su enfado con nosotros, con la empresa, pagándolo además con los pobres empleados que han de hacerle frente.

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