Consejos para la imagen pública de tu marca

El concepto de imagen pública, en nuestros días, se trata de un concepto global que va desde la semiótica del vestuario hasta la congruencia del discurso para, así, poder crear una reputación, es decir, una imagen sostenida en el tiempo.

Sin importar si se trata de una persona, de un personaje público, de una organización, institución, partido político o de una empresa trasnacional, la imagen pública representa un área de oportunidad para conseguir y concretar el engagement con el cliente, consumidor, votante o receptor del mensaje.

El primero paso que hay que dar es entender que la imagen pública se crea a través de estímulos visuales, mismos que irán construyendo una identidad y, por consecuencia, una reputación previamente fijada como el objetivo primordial.

Es inevitable tener una imagen, por eso que en este caso, los clichés que rezan de la vista nace el amor, las apariencias engañan o la primera impresión es la que cuenta se convierten en premisas que regirán el proceso de construcción de esta percepción colectiva unificada.

Además en su construcción, se debe considerar que la imagen pública es dinámica, es relativa y aunque no hay una fórmula establecida para conseguir el éxito se debe guiar por un hilo conductor de coherencia en tres puntos específicos:

1. La esencia de la marca

2. El objetivo de su imagen

3. Las necesidades que se pretenden satisfacer

Más del 80% de las decisiones que toma un consumidor son netamente visuales, por eso, todo aquel que quiera vender una imagen deberá buscar que su producto guste y sea aceptado a la vista; y segundo, que satisfaga las necesidades de quien lo está consumiendo, pues ahí radica la congruencia de lo que se es y lo que se dice ser.

Hay que ser y parecer, hay que trabajar en la forma y en el fondo, pues la importancia de lo que se comunica radica en la apariencia, en los medios utilizados para enviarlo y, por supuesto, en el propio mensaje.

Aunque el mensaje o el fondo representan un menor porcentaje, no se trata de engañar con las apariencias, ya que si no hay congruencia entre uno y otro, no se podrá conseguir una reputación favorable para una imagen.

En este sentido, tanto los estímulos verbales como no verbales son fundamentales para la construcción exitosa de una imagen pública.

Sí se parte de la apariencia, pero una apariencia sin fondo no comunica y no vende. Hoy en día es importante considerar que el consumidor no es presa fácil y no se deja llevar por la apariencia. Y al revés, un fondo sin una apariencia que atrape el ojo del consumidor, tampoco seduce. No es suficiente.

De esta manera, lo que vende, lo que comunica y lo que se busca en la construcción de una imagen pública es la congruencia entre la forma y el fondo; la imagen de la marca debe ser y debe parecer.

El respeto absoluto a la esencia de la marca, a través de los estímulos físicos, verbales, audiovisuales y ambientales, propiciará una mejor comunicación entre la marca y el cliente.

Una mejor comunicación produce conocimiento, que se traduce en una mayor seguridad de la marca, un mejor nivel de confianza y, finalmente, todo esto se traducirá en credibilidad, punto angular de esta apuesta.

Claves para construir una imagen pública exitosa

– Identifica la esencia de tu marca. Qué es lo que ofrece que otros no.

– Traza tu objetivo. Qué quieres comunicar y para qué.

– Identifica las necesidades que vas a satisfacer, para que tu cliente sepa que también estaría comprando este insight desde la primera impresión.

– Sé congruente en todo el proceso de la construcción de tu imagen pública. No olvides que hay que ser y parecer, hay que apostarle al fondo y a la forma.

Fuente: Alto Nivel

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