El objetivo de las marcas: El cerebro del consumidor

El objetivo de las marcas: El cerebro del consumidor

Las marcas no son nada material. Son una representación de una idea que habita en la mente del consumidor y que sólo con el tiempo se transforma en algo tangible para las empresas.

El consumidor se interesa por lo que la marca representa para él a nivel emocional. Las características físicas y los beneficios funcionales que definen una marca están en realidad en un segundo plano.

Sólo aquellas que conocen cómo funciona la mente del consumidor tienen opciones de éxito a la hora de regatearla natural tendencia del cerebro humano a la veleidad. Y las principales características de la mente del cliente son las siguientes:

– La mente tiene una capacidad limitada: La mente rechaza toda la información no computable. Acepta única y exclusivamente la información que se corresponde con su estado mental actual. El cerebro no tiene espacio para lo nuevo a menos que esté relacionado con algo que le resulte familiar.

– La mente se resiste a la confusión: La gente se resiste a lo que es confuso y da, en cambio, la bienvenida a lo que es simple. Al consumidor le gusta apretar un botón y comprobar que todo funciona.

– La mente es insegura y emocional: La mente humana es emocional, no racional. La gente compra cosas por razones emocionales. Además, cuando el consumidor se siente inseguro, busca la ayuda de otros para tomar decisiones.

– La mente no cambia a menudo: El cerebro humano muestra mayor impresión por lo que ya sabe que por lo que es nuevo. Una vez la mente ha creado un hábito, éste resulta muy difícil de cambiar.

– La mente lo tiene difícil a la hora de permanecer centrada: Cuantas más variaciones haya en una marca, mayor será también el “desenfoque” en la mente del consumidor. Además, cuanto mayor sea este “desenfoque”, más vulnerable se hará la marca.

Fuente: Marketing Directo

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