Cómo manejar la innovación en las pymes

Uno de los problemas de las pymes latinoamericanas, continuamente citado por expertos y estudios, es su baja capacidad de innovar, lo que impacta negativamente en su competitividad y en sus chances de sobrevivir y crecer para transformarse en empresas de alto potencial.

Cuando se habla de innovación, pueden encontrarse muchas definiciones, pero al final del día todas coinciden en la implementación de algo nuevo que permita servir mejor a los clientes, entregándoles más valor. Pero cómo hacer que la innovación florezca en la empresa. El impulso inicial y su continuo desarrollo es responsabilidad, fundamentalmente, de los emprendedores o gerentes que lideran o manejan las pymes. A continuación, siete recomendaciones que pueden ayudarles en esta tarea:

1. Fomentar y desarrollar una cultura organizacional que favorezca la creatividad y la innovación: esto requiere un cambio cultural, el cual, a menudo, resulta difícil. Lo primero es diagnosticar el estatus actual con las siguientes preguntas: ¿Nuestra situación actual, como empresa, nos hace complacientes? ¿Estamos enfocados hacia el interior de la empresa? ¿Se castiga a los empleados que toman riesgos y fracasan? ¿Son mal recibidas las nuevas ideas y la gente creativa? ¿Somos burocráticos a la hora de manejar las nuevas ideas? ¿Actos de creatividad quedan sin recompensa? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, entonces se requiere un ajuste a la cultura de la empresa. Algunas medidas que favorecen el cambio son:

Usar información competitiva de la empresa para generar discusión con los empleados acerca de la situación actual y futura de la empresa.
Crear oportunidades para recibir feedback y desconformidades de los empleados.

2. Entregar dirección estratégica: permite que las nuevas ideas se focalicen en forma natural dentro de cierto ámbito de la visión y misión de la empresa, generando así más potencial. Este potencial puede incrementarse si se dan las siguientes acciones:

Si se comunica eficazmente la visión (futuro o meta que alcanzará en el mediano plazo) y misión (la razón de ser de la empresa), de modo que los empleados las asimilen y se apropien de ellas. La idea es mantener al equipo alineado y evitar empleados del tipo “yo sólo hago mi trabajo”.
Si se contrata talento alineado con la estrategia de la empresa, en términos de entrenamiento, experiencia e intereses.
Si se alinean recursos con estrategia, es decir, si se invierte en ideas que sean estratégicas.
3. Participar activamente en el proceso que abarca desde la generación de la ideas hasta la comercialización o implementación: lo anterior provee una fuerte señal a los empleados, mostrando que la innovación importa; permite impactar directamente en el diseño de productos y servicios que definen el futuro de la empresa, y ayuda a generar una visión para reconocer patrones de éxito de las ideas exitosas.

4. Estar abierto a nuevas iniciativas, manteniendo un escepticismo científico: demostrar interés por nuevas ideas, aún cuando éstas desafíen los productos o métodos de operación actuales, simultáneamente manteniendo un escepticismo científico para evaluar la viabilidad técnica y comercial.

5. Mejorar el proceso de implementación de las iniciativas: generar suficiente número de ideas, evitar cuellos de botella y frustración de los innovadores; libre de política, que incentive el tomar riesgos calculados, no arbitrarios; que facilite las fallas de bajo costo, canalice recursos hacia los proyectos más valiosos, e involucre a los empleados que entiendan las capacidades de la empresa, su estrategia y clientes.

6. Generar equipos de trabajo para implementar las ideas, con conocimiento de las tecnologías involucradas y contacto práctico con las necesidades de los clientes.

7. Crear una organización ambidiestra, es decir, efectiva en dos actividades diferentes: haciendo el trabajo (eficiente en la operación) y a la vez anticipando el futuro. Para lograrlo, es aconsejable realizar dos tipos de evaluaciones: evaluar constantemente las nuevas tendencias y la posición relativa de la empresa, y evaluar las operaciones en términos de eficiencia y eficacia.

* Director Ejecutivo, Ángeles de Chile, Facultad de Economía y Negocios, U. de Chile.

Fuente: AméricaEconomía

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