¿Cree que su producto realmente satisface a sus clientes?

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Hay quienes creen que su producto se venderá por sí solo por lo bueno que es. Sin embargo, se pasan todo el tiempo del mundo esperando que los clientes lleguen, y los pocos que lo hacen no vuelven a comprar el mismo producto otra vez. ¿El producto está fallando? Puede darse el caso que el producto sí cumpla todos los requerimientos del cliente, pero quizás sea el creador del producto el que sí esté fallando. Hoy en día, los clientes ya no buscan comprar productos simples, buscan comprar experiencias.

No se trata de imitar exactamente lo que hacen compañías como Disney, McDonald’s o Starbucks. Pero sí se puede intentar hacer algo muy parecido con nuestro producto. ¿Cómo hacerlo? ¿Qué se necesita? Eso es lo que cada emprendedor tiene que descubrir. Cada negocio es único. La idea aquí es desentrañar qué es lo que busca experimentar nuestro cliente al comprar nuestro producto. Veamos el caso de la venta de café. Ya las compañías no solo te brindan café rápido al instante. Ahora uno puede hacer uso del WiFi, música, servicio extra de comidas, etc. Es toda una experiencia.

Según refiere Armstrong y Kotler, un producto pasa por tres estadios de satisfacción. Depende del ofertante que tanto piensa que resulta necesario para su cliente.

NIVEL I: PRODUCTO BÁSICO

Se enfoca directamente en qué necesidad se piensa satisfacer. Tomemos el caso de los cosméticos. No ofertan un delineador simplemente, lo que venden realmente es belleza.

NIVEL II: PRODUCTO REAL

Un producto es más que el simple beneficio básico. Su diseño, aplicación, aditamentos, empaque y calidad, están pensados para sobrepasar los requerimientos iniciales del cliente. Un equipo de radio no solo te ofrece la posibilidad de escuchar tus radioemisoras favoritas (requerimiento básico), también se puede hacer uso del CD, conexión USB e inalámbrica, sonido tipo concierto con parlantes especiales, etc.

NIVEL III: PRODUCTO AUMENTADO

Un producto no es algo que debe ser usado y descartado. Un producto puede llegar a ser parte de nuestra vida. ¿Recuerda esa cocina que por tantos años cuidó su madre? ¿O el televisor en el que abuelos, padres y nietos vieron sus películas favoritas? Nadie quiere perder esos recuerdos. Por tanto, el ofertante debe brindar servicio extra, tales como asistencia técnica, garantía sobre el equipo y repuestos, un número gratuito para consultas, una guía online, y otras respuestas que hagan felices a los clientes.

¿A qué nivel ha llevado a su producto?

Vía: “Fundamentos de marketing” por Gary Armstrong y Philip Kotler

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