Cuando la perfección no es sinónimo de éxito

Muchas veces la gente que está por montar una nueva empresa emplea mucho tiempo en estudios previos, en poner las cosas a punto, lo que básicamente es bueno, pero llegado a un punto, esa búsqueda de la perfección se les vuelve en contra.
¿Por qué? Porque la experiencia nos enseña una y otra vez que no se requiere hacer las cosas en forma perfecta para tener éxito, más aun, a veces la perfección se interpone en el camino al éxito.

El éxito se relaciona con la acción: con hacer algo, recibir el feedback del resultado, analizarlo para hacer los ajustes necesarios y seguir adelante. Quizás el mejor ejemplo sea la industria del software. Cuando una empresa lanza un nuevo software distribuye la primera versión entre su lista de interesados en participar en un beta test. Con ese feedback hacen mejoras y vuelven a mandar el software a testear, así sucesivamente hasta que obtienen un producto estable. A partir de ese momento, el software está listo para salir a la venta.

Aun así, el producto no es perfecto. Cualquiera que haya comprado una nueva versión de un software sabe perfectamente que enseguida están disponibles los “parches” para solucionar algún problemita que había pasado inadvertido durante la etapa de prueba.

Esta metodología no se aplica solamente a la industria del software. Vemos por todos lados productos que están muy lejos de la perfección, pero bien establecidos en la industria.

Tomemos por ejemplo la cinta VHS, que fue lanzada al mercado en 1976 aunque ya estaba rondando la idea del DVD. Aunque el VHS distaba mucho de ser perfecto, causó un gran impacto en el mercado y casi ninguna persona puede decir que no ha visto películas en ese formato.

Posicionamiento
Una vez que un producto se encuentra establecido en la mente de la gente, es muy difícil moverlo de allí aun cuando haya productos mejores. Es también una explicación de por qué muchos buenos productos no tienen el éxito que merecen. Alguien ocupó el lugar en la cabeza de la gente antes y se necesita una enorme inversión para desplazar algo ya establecido.

Tomemos, por ejemplo, el caso de Google: ¿qué pasaría si tuviera “el buscador”? ¿Tendrías la suficiente palanca para desplazar a Google de la mente de los millones de usuarios para los que Google es sinónimo de búsqueda? Muy difícil, ¿no es verdad?

Conclusión
Si usted tiene una idea para un nuevo producto, servicio o empresa, desarrolle lo básico rápidamente y luego testee, corrija y testee de nuevo. Si la idea no marcha, ¿para qué invertir tiempo y dinero?

Con las propuestas totalmente novedosas, salir primero al mercado y ocupar ese lugar en la mente de los consumidores es una enorme ventaja. Luego, por supuesto, no hay que dormirse. Se debe seguir mejorando la propuesta y afirmando el posicionamiento del producto.

Por ello, creemos, pensar en salir al mercado una vez que haya logrado la “perfección”, es una verdadera pérdida de tiempo y oportunidades.

Por supuesto, no queremos decir que deba salir a probar cada cosa que se le pase por la cabeza; eso es tan peligroso como dejar pasar la oportunidad por perfeccionar el producto hasta niveles ridículos. Una vez más, es cuestión de sentido común.

(www.mujeresdeempresa.com)

Fuente: El Peruano

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