El marketing a corto plazo vs. el marketing a largo plazo

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No siempre los efectos que buscamos resultan tan positivos en el largo plazo como sí lo son en el corto plazo. El mundo del marketing es así de complicado, las estrategias que hoy nos rinden frutos pueden ser la causa de nuestro futuro fracaso. Hay que estar siempre alertas ante los cambios que se establecen en el mercado. Lo ideal en un plan de marketing es visualizar los resultados a largo plazo en lugar del presente.

Tal vez el caso más conocido de una estrategia de corto plazo sean las denominadas rebajas. Ocurre, por cierto, en muchas tiendas por departamentos. Vemos con sorpresa que al frente de estos establecimientos se ponen carteles que rezan “Liquidación” o “Rebaja total”. He aquí un problema recurrente: el público asume que si su empresa realiza rebajas es porque el precio de venta recurrente está sobrevaluado. Entonces, el público solo consumirá su producto o servicio cuando usted lo oferte a un precio por debajo del normal. En una temporada regular, lo más probable, es que sus ventas se reduzcan drásticamente.

En el caso de las tiendas por departamento, este tipo de estrategias ha llevado a que únicamente sobrevivan las empresas que son capaces de realizar rebajas o descuentos en casi todas las temporadas del año. Así encontramos que existen rebajas de verano, descuentos por el Día de la Madre, 2×1 por Fiestas Patrias, y mil y un ofertas más. ¿A qué ha conducido esta política? A que las empresas que establecieron planes de marketing cortoplacistas, léase aquellas que propusieron rebajas para una determinada época del año, desaparecieran a largo plazo.

Lo más extremo ocurre cuando queremos vendar nuestros propios ojos frente a la cruda realidad. Establecemos estrategias de marketing en la que las rebajas y la entrega de cupones se vuelven una constante. Luego de algunos años, nos percataremos de lo cancerígeno que resulta depender recurrentemente de estas dos estrategias para nuestra empresa.

Suele también ser fuente de conflictos entre el corto y el largo plazo, la extensión de línea de nuestra marca. Pretendemos creer que si nos va bien en un sector del mercado, en otro sector muy diferente también nos irá bien. Diversas experiencias demuestran que el plan de marketing para un sector del mercado es muy diferente para otro. Caer en el error de aplicar las mismas estrategias para ambos sectores puede llevar a la poca sostenibilidad de nuestro producto bandera.

¿Queremos o no que nuestra empresa crezca y se desarrolle  durante años o décadas enteras? Si tiene este firme propósito, tome la decisión de establecer planes de marketing coherentes y cuyos resultados pueden ser medidos a largo plazo.

Vía: “Las 22 leyes inmutables del marketing” por Al Ries y Jack Trout

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