En el branding es más importante hacer que ver

Para poder hacer negocios a pesar de las grandes distancias, las empresas necesitaban una representación de sí mismas, no sólo de sus productos, que creaban a través de las únicas herramientas que tenían disponibles: palabras, sonidos e imágenes.

Desde entonces las marcas se concibieron a través de las artes gráficas porque era la forma en que se difundían a través de los medios:

Cambiará tu visión de internet: Intenta describir tus contenidos de vídeo o un flashmob sin verlo literalmente y te darás cuenta de lo genérico que puede llegar a ser el contenido de entretenimiento. Para describir las conexiones que hay entre tu producto o servicio sin mostrar tu logo o tu eslogan hace falta un ejercicio verbal extra.

Además, te darás cuenta de que internet es una colección de canales a través de los cuales puedes propagar tu branding a través de un intercambio de uno a uno en el que la gente participa entre sí y habla sobre tu marca. De esta forma serás capaz de darte cuenta de cuanta información útil, relevante o importante estás ofreciendo en estas conversaciones.

Verás de forma diferente los atributos funcionales de tu marca: Más allá de las distinciones gráficas entre una marca y otra, verás que no es más necesario un nuevo producto que uno mejor ya existente. Por tanto, tienes que ofrecer a los consumidores contenidos significativos, siendo funcionalmente mejor utilizando todas las herramientas operacionales que tengas a tu disposición para definir los temas sobre los que se asentarán las conversaciones sobre tu marca.

Actuarás, en vez de hablar de la acción: Describir acciones con los ojos cerrados es más fácil que hablar sobre ideas abstractas. Verás cómo empiezas a centrarte en comportamientos que evidencian lo que tú querías que pensaran o imaginaran, y podrás crear tu branding sobre distintas acciones en tiempo real, en lugar de simples imágenes y palabras. Cualquier imagen de marca se generará a raíz de estos comportamientos. De esta forma, tu marca será el resultado de la influencia de tus acciones en las decisiones de los consumidores y la satisfacción consiguiente, no en cómo las prometiste o las describiste.

Vía: Marketing Directo

Artículos Relacionados

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion