Marketing: Puntos claves para vender ideas publicitarias

En la actualidad, en el marketing es muy importante la publicidad, ya que se  necesita publicitar un producto o marca. Para vender una idea publicitaria al cliente, el primer paso es convencer de la bondad de la misma al anunciante.

eHow propone seguir los siguientes pasos para conseguirlo:

Mantén una reunión con el anunciante para discutir sobre sus necesidades publicitarias. Hazle preguntas para determinar el mejor uso de su presupuesto publicitario. La discusión debe incluir los siguientes aspectos cruciales: el público objetivo, el público actual, el conocimiento y la percepción de marca, el área de comercialización y la demografía de la audiencia.

Determina cuál es el estilo publicitario del cliente: conservador, humorístico o contemporáneo. En cierto modo, este estilo será dictado por el público objetivo del anunciante. A continuación, fija parámetros para el presupuesto y el calendario de la campaña.

Después de la reunión con el cliente, inicia un brainstorming. Escoge dos o tres ideas y comienza a diseñar conceptos basados en el medio publicitario elegido por el anunciante.

El medio elegido es impreso, empieza creando bocetos de ideas para diarios, revistas y vallas publicitarias. El diseño debe ir acompañado de un título que condense la esencia del concepto.

Si el medio elegido es la televisión, desarrolla conceptos en un “storyboard”, con las diferentes escenas del spot y los diálogos contenidos en cada una de las escenas. Si se trata de una cuña de radio, además del texto del anuncio, incluye sugerencias sobre música y efectos de sonido.

Confecciona una presentación con todas las ideas recopiladas.

Reúnete con el cliente para presentarle tus ideas. Comienza la presentación con una introducción sobre la manera en qué se ha abordado la campaña publicitaria. Explica por qué el método elegido es el correcto para conectar con el público objetivo de la campaña. A continuación, presenta al anunciante las ideas para la acción publicitaria.

Toma nota de todo aquello que le ha gustado y no le ha gustado al cliente sobre tu presentación. Y no te muestres reacio a adaptar tus ideas a las del cliente. Al fin y al cabo, es éste el que necesita estar satisfecho. Es su producto y no es el tuyo el que se va a vender.

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