NeuroMarketing: Mitos y Leyendas (Parte 2)

El estudio de la conducta del consumidor a través de las neurociencias no tiene nada de misterioso, sino todo lo contrario, seriedad, metodología y rigurosidad profesional

El neuromarketing ha llegado para desechar todas las técnicas de análisis del consumidor.

Cuando leo este tipo de afirmaciones “el fin de las dinámicas de grupo” “no haga más entrevistas en profundidad, la verdad está en el subconsciente” etc. me viene a la mente mis tiempos universitarios en los que nos pasábamos años discutiendo sobre si el conductismo, cognitivismo o psicoanálisis eran mejores o peores. ¿No es más lógico adoptar las bondades de cada una de las disciplinas para solucionar problemas? Lo mismo opino sobre estas afirmaciones descalificadoras. ¿Por qué despreciar ahora las dinámicas de grupo? Lo lógico parece recopilar información de diferentes fuentes y luego interpretarla en base a la experiencia y objetivos. ¿Por qué despreciar una fuente de información?

El neuromarketing es muy caro y sólo está al alcance de grandes empresas.

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Cierto es que si pretendemos hacer cientos de resonancias magnéticas o encefalogramas o si tenemos intención de seguir la estela de los estudios que hace Martin Lindstrom vamos a necesitar unos millones de dólares, pero también es cierto que si queremos hacer un estudio de eye tracking vamos a necesitar una inversión similar a la de llevar a cabo unas dinámicas de grupo o si queremos aplicar conceptos de neuromarketing a nuestra estrategia empresarial es suficiente con contratar a un consultor con experiencia en la materia. Por ejemplo, multitud de estudios nos demuestran que el color de los alimentos influye en la percepción del sabor. (Recomiendo leer los estudios de C.N. DuBose sobre la influencia de los colores en la percepción de los sabores). Los consumidores europeos queremos que la mermelada de fresa sea roja. En cambio, cuando se fabrica, la mezcla de fresas con azúcar adquiere un color marrón. ¿Lanzamos al mercado la mermelada “natural” marrón o la roja con algún colorante?

En ocasiones, para lanzar un nuevo producto al mercado es suficiente con un poco de sentido común y no dejarse llevar por las “intuiciones” “corazonadas” o aquello de ver el producto en la competencia y copiarlo inmediatamente.

No hace falta hacer un experimento con diferentes tipos de tipografías (que los hay y muy interesantes, ver por ejemplo los de Hynujin Song y Norbert Schawarz) para darse cuenta que algunas tipografías de algunos packaging dificultan la lectura y la comprensión del producto que contiene el envase.

En resumen, el estudio de la conducta del consumidor haciendo uso de los conocimientos que aporta la psicología y las neurociencias no tiene nada de misterioso, sino todo lo contrario, de seriedad, metodología y rigurosidad profesional.

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Fuente: puromarketing

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