¿Para qué sirve el marketing?

Idea

Esa es una interrogante que se hace el empresario dueño de una pequeña o gran empresa. El marketing tiene como finalidad primordial lograr que nuestra marca tenga una calidad diferenciadora respecto a la competencia, para tener mayor posibilidad de éxito en el mercado. Si bien esta premisa es aceptada como valedera por casi todos los marketeros del mundo, los métodos para llegar a ese posicionamiento son de los más diversos. Intentaremos condensar los principales pasos para llegar a ese posicionamiento:

  1. Buscar la idea diferenciadora es el paso inicial. Volkswagen, por ejemplo, se destacó por llevar a los Estados Unidos vehículos pequeños y económicos. La empresa automotriz vendió estos dos conceptos como la diferencia que lo alejaba de las marcas predominantes en Norteamérica. Eso es lo que usted debe buscar, un factor que aún no haya sido explotado por su competencia.
  2. El segundo reto consiste en implantar esa idea en la mente de los clientes. De nada vale tener una idea diferenciadora excelente si los clientes no la conocen. Es ahí donde el marketing comienza a trabajar, a partir de estrategias que nos permiten llegar a nuestros consumidores potenciales. No siempre la idea que vendemos es lo que realmente ofrecemos. Volvo es conocido por la seguridad que brindan sus vehículos, sin embargo, recientes estudios demuestran que existen hasta tres marcas de automóviles más seguras que Volvo. Pero la idea ya está instalada en el público.
  3. Elaborar las estrategias partiendo de direcciones o misiones concretas, mas no de metas. Muchas veces las metas obstruyen el plan de marketing que tenemos trazado. La idea diferenciadora debe ser implantada en todos nuestros procesos organizacionales; escapar de ella por motivos de especulación monetaria puede ser un error tremendo.
  4. Cada una de las actividades que comprometen al marketing de la empresa, léase el precio, el producto, la distribución y la publicidad, deben guardar correspondencia directa con las estrategias planteadas. Las áreas de nuestra organización no pueden sobrevolar como si fueran unas burbujas de agua, por el contrario, deben ser abiertas a los planteamientos que se imparten desde la cabeza de la organización.

El día que usted escuche a un grupo de personas ensalzando a su producto por una cualidad específica, podrá sentirse satisfecho por lo bien que ha llevado su estrategia de marketing. Las ideas diferenciadoras son difíciles de observar, y aquí no le vamos a enseñar algo que usted conoce mejor que nosotros. Pero, eso sí, si usted ya conoce esa idea no la deje de lado, implántelo en su nueva estrategia de marketing, seguramente se sorprenderá de los resultados.

Vía: “El poder de lo simple” por Jack Trout y Steve Rivkin

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