Desigualdad: la causa del bajo crecimiento de los EEUU

desigualdad-de-ingresos

Hay quienes aseguran que bajo el modelo capitalista, a los que detentan el poder poco o nada les interesa los que menos ingresos tienen. Sin embargo, esto no es tan cierto. Tanto así, que en los últimos años ha crecido la alarma en el seno del Gobierno estadounidense por la cada vez más palpable desigualdad entre los que más tienen y los más desposeídos. No sólo es un problema económico, adquiere connotaciones políticas y morales. Una sociedad con más desigualdad no tiene futuro, es como un vehículo al que le falta un neumático.

LAS CIFRAS DE LA DESIGUALDAD

Año 2013. El registro de la Reserva Federal indica que sólo el 3% de las personas con mayor poder adquisitivo de los Estados Unidos ha obtenido el 30,5% de los ingresos totales. Otro 7% (los de segunda mayor renta), lograron hacerse de un significativo 16,8%. ¿Para el resto? A repartirse las migajas, mucho menores en proporción a lo que tenían en 1979. La desigualdad se está agudizando.

El empleo no se queda atrás. Según cifras de la OCDE del 2012, Estados Unidos se convirtió en el líder de los países de altos ingresos con la mayor proporción de empleos mal pagados. La conclusión es la siguiente: se valora cada vez menos la fuerza de trabajo y el tiempo invertidos. El capital es la base de la economía. Y esto logra reforzarse cuando dese el propio Gobierno se impulsa impuestos progresivos sobre la nómina, que terminan afectando a los más pobres.

UNA DÉBIL DEMANDA

Estados Unidos es una economía basada en el endeudamiento. Un endeudamiento que sufrió un gran colapso en el 2008. Ante ello, las instituciones financieras decidieron dar el frenazo. Han pasado los años, y la economía norteamericana ha logrado restablecerse. Sin embargo, la demanda no ha crecido. Las personas de menores ingresos ya no recurren a nuevos deudas, temerosos que vuelva a ocurrir algo similar a lo del 2008. La solución que han encontrado es gastar menos, lo que provoca un menor dinamismo del capital al interior de ese país continente.

El crecimiento débil de la demanda trae aparejada otra grave consecuencia: menor inversión empresarial. La cantidad de negocios nuevos es cada vez menor. El flujo de capitales huye del país en búsqueda de nuevos mercados. Sin embargo, estos nuevos mercados no apuestan por las importaciones, concentran sus esfuerzos en aumentar sus propias exportaciones. No hay fin del camino, es como un embudo taponado.

LA EDUCACIÓN Y EL EMPLEO

Los sectores en los que más se percibe la desigualdad son la educación y el empleo. En los hogares más pobres, por ejemplo, el porcentaje de graduados universitarios sólo aumentó en 4 puntos en los nacidos entre 1960 y 1980. Se forma un círculo pernicioso. A menor educación, menores posibilidades de crecimiento. Las consecuencias la seguirán padeciendo los niños de esas pobres familias.

La desigualdad también se expresa en el empleo. Se crean cifras antagónicas. Por un lado, la mediana de los ingresos familiares ha venido descendiendo desde el 2010. Sin embargo, la media se ha elevado. ¿Qué significa esto? Que en promedio las familias norteamericanas están ganando más, sin embargo, sólo una pequeña parte de ellas está siendo beneficiada realmente con ese crecimiento económico.

Hay una conexión directa entre educación y empleo. Si la educación de los sectores menos favorecidos no mejora, el empleo creado será menos atractivo (no hay capacidades de valor agregado en el trabajador) y, por tanto, la desigualdad continuará en camino ascendente. El Gobierno yanqui ha puesto el ojo en ese sentido. Se encuentra en la búsqueda de herramientas que permitan a los más desfavorecidos acceder a mejor educación. Mientras tanto, la desigualdad campea en las urbes norteamericanas.

Vía: Financial Times

Foto: desigualdadchile.wordpress.com

Deja un comentario