En Argentina demuestran por qué gusta tanto comer pollo con las manos

pollo

En Argentina, no solamente llegó con fuerza la technocumbia peruana de la mano del Grupo Nectar, sino también el delicioso sabor del pollo a la brasa. De esta forma, en su primera publicidad masiva, Granja Tres Arroyos aborda un tema que atraviesa todas las culturas: el placer de comer pollo con las manos.

Bajo la batuta de la empresa Ogilvy & Mather, Granja Tres Arroyos estrenó “Pollo con la mano”, la campaña de la agencia comandada por Javier Mentasti y Maximiliano Maddalena. Es la primera campaña masiva de comunicación de la compañía.

Además de los spots de TV, se incluyen anuncios gráficos, vía pública, acciones en punto de venta y una completa estrategia de marketing digital. El primer spot, “Restaurante”, busca determinar cómo se logra la inexplicable experiencia de comer pollo con la mano.

El mensaje es simple y apunta a un amplio público. La idea es invitarlos a disfrutar de una sensación incomparable de liberación que se genera gracias al contacto con pollo. El otro comercial se llamará “Cocina” y aún no fue puesto al aire.

El Perú tiene su Día del Pollo a la Brasa

Desde hace 5 años, el tercer domingo del mes de Julio, todo el Perú celebra el Día del Pollo a la Brasa, un platillo que vive en la mente de los peruanos y ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Nación.

El pollo a la brasa es preferido porque es doradito, jugosito, crocante y nunca llega solo a la mesa. Una porción de papas también crocantes y una ensalada multicolor son sus fieles acompañantes. Los chefs creen que el pollo a la brasa resulta más delicioso si se come con las manos y si se saborea hasta el último huesito. Sn duda un manjar de la gastronomia peruana.

La historia del pollo a la brasa se remonta a la década de 1950. Su gestor fue Renzo Schuler, un ciudadano ruso que se dedicaba a la crianza de pollos, en Chaclacayo. Según cuenta su hijo Jimmy Shuler, el padre se inspiró en crear el platillo cuando su cocinera preparaba sobre las brasas de leña unos pollos bebé, ensartados en una barra de fierro y que eran girados sobre el fuego.

Fue así que el entonces joven emprendedor creó una particular forma de cocción del pollo. Meses después, con el apoyo de la cocinera y de su compatriota Franz Ulrich, tecnificó la producción y nació así “La Granja Azul”, un restaurante que sigue conservando “la misma tradición en el lugar de siempre”.

Durante sus primeros 20 años, el pollo a la brasa era degustado solo por una pequeña elite. Hoy este platillo se ha masificado y es el favorito del paladar peruano, dejando atrás importantes platos como el arroz chaufa y el tradicional cebiche de pescado.

Entonces, cada tercer domingo de julio, los peruanos tienen un motivo más para pasarla en familia y aprovechar las ofertas y promociones en las cadenas y establecimientos comerciales que venden pollo a la brasa, que incrementarán sus ventas, por cierto.

Vía: merca20

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