¿Estamos ante el fin de la era de los combustibles fósiles?

El mundo ha crecido exponencialmente gracias a los combustibles fósiles, aseguran los especialistas económicos. Sin embargo, nuestro medio ambiente lo siente. Resulta preocupante que en medio de las demandas por un ambiente más limpio, aún hoy la demanda mundial energética llegue a un 33% en cuanto a derivados del petróleo y a un 29% en lo referente al carbono, combustible aún mucho más contaminante que el propio petróleo. Palabras sueltas al aire, un aire cada vez más contaminado.

Alternativas a la vista

No todo es oscuro en la órbita del medio ambiente. El gas natural está ganando su espacio de a pocos. Ya cuenta con un 23% de la demanda mundial energética. También surge la necesidad de explorar más en las energías renovables, tales como la hidroeléctrica y la nuclear. Si bien se estima un crecimiento de la energía renovable de 320% para el 2035,  la participación de ambos tipos de energías en la producción mundial apenas si avanzara en los próximos años. El petróleo y el carbono mantendrán su dominio. Salvo que el gas de esquisto nos indique lo contrario.

Si el gas natural apareció como una luz de salvación para el medio ambiente, el gas de esquisto podría significar la cura definitiva ante los males del planeta. Los especialistas indican que el gas de esquisto podría representar un 10% de la demanda energética mundial para el 2035. Además, la utilización de este material podría conllevar a un cambio geopolítico tremendo. Los países integrantes de la OPEP pasarían a la historia, para hablar de un Estados Unidos como principal exportador de energía.

Atentos al crecimiento

¿Y por qué resulta tan preocupante que continúe utilizándose los combustibles fósiles? Porque la producción mundial seguirá creciendo. Se estima que para el 2035, ésta crecerá en un 115%. Sin embargo, el consumo de energía no crecerá a la par (por una mayor eficiencia en el uso de las reservas energéticas) pues se prevé que para el mismo año, la demanda solo crecerá 37%.

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Para bien del planeta, las emisiones de dióxido de carbono se incrementarán únicamente en un 25% para el 2035, es decir, a un promedio de 1% más cada año. Bajo una primera lectura, esto podría sonar positivo, sin embargo, si nos enfrentamos a las exigencias planteadas por el Escenario 450, las cifras no cuadran a la perfección. Con ese nivel de emisión será imposible reducir la temperatura global en 2°C, tal como se ha planteado en dicha propuesta global.

La intervención del Estado

No representa un sacrilegio decir que los Estados tomen las riendas del problema medioambiental. ¿Qué tal si el Estado impusiera mayores impuestos a los combustibles fósiles y permitiera la libre distribución de gas natural, gas de esquisto y energías renovables? Esto forzaría tanto a las empresas estatales como privadas a cambiar las matrices energéticas de sus industrias por unas menos dañinas contra el medio ambiente.

¿La era de los combustibles fósiles llegó a su fin? No es algo que podamos prever con precisión. Mientras se siga priorizando el crecimiento económico por encima del cuidado del planeta, los combustibles fósiles seguirán dominando. No hay necesidad de cambiar las bases de la economía mundial, lo que sí se debe buscar es dar un giro de 180° a la mentalidad excesivamente monetarista que domina a los principales agentes económicos del mundo.

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