Industria china, ¿imitadora o innovadora?

Se piensa que los productos chinos son de mala calidad, pero así no lo perciben las principales compañías del mundo.

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Tradicionalmente, sociedades como la nuestra han visto a los productos hechos en China como de mala calidad. Sin embargo, esta percepción no parece ser compartida por las principales compañías del mundo.

Incluso, la gigantesca Apple cedió ante la influencia china: sus más grandes fábricas se encuentran en territorio chino. Pero, ¿qué ocurre con las marcas netamente chinas? ¿Se han limitado a ser imitadoras de las empresas internacionales o ya han comenzado a innovar? Eso es lo que trataremos de averiguar en el presente artículo.

China, la nueva Japón

Recordemos que tras la culminación de la II Guerra Mundial, Japón entró  a un proceso de industrialización sin precedentes. Muchas empresas tecnológicas del extranjero se afincaron en terreno japonés por la presencia de una mano de obra barata y altamente calificada, afines a sus intereses.

Producto de ello surgieron iniciativas locales, algunas de las cuales se cristalizaron en compañías de confianza internacional como Sony, Toyota o Toshiba. En Corea del Sur ocurrió lo mismo, siendo Samsung, Hyundai o LG sus mayores exponentes. Pero, ¿recuerdas el nombre de alguna marca china de renombre y confianza en este momento?

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Probablemente no. Normalmente, el consumidor local ve a las marcas chinas como meras imitadoras de la tecnología internacional. Razones no les faltan a quienes aseveran esto, solo basta recordar los escándalos desatados por supuestamente haber copiado los sistemas informáticos de Cisco y Apple por parte de Huawei y Xiaomi, respectivamente. Sin embargo, mucha agua ha corrido bajo los puentes desde entonces, y podemos asegurar que la industria China es completamente innovadora en la actualidad.

China a la vanguardia de la innovación

China pasó de ser un país pobre en el siglo XX a ser un país de medianos ingresos en el XXI. Esto se debió a una apertura en el tema de inversiones iniciada por el gobierno chino. Pero, esta medida fue acompañada por una importante inversión en educación y desarrollo productivo. A la par que han ido creciendo las empresas made in China, ha ido incrementándose también el proteccionismo chino para su industria. Uber y Netflix, por citar dos casos, han visto colapsar sus intenciones de introducirse en el mercado chino debido a la sobreprotección del gobierno a favor de su robusta industria local.

Tampoco es que los chinos de a pie necesiten de Uber y Netflix, pues para eso ya cuentan con Didi y TBO. Y es curioso también saber que las empresas tecnológicas más importantes del mundo como Apple, Samsung, Microsoft, Facebook, Sony, Volkswagen, Chevrolet, etc., no sean precisamente los preferidos por los chinos. ¿Para qué optar por lo extranjero cuando tienen alternativas locales igual de convenientes?

Solo durante el 2015, los fondos de capital de riesgo para empresas nuevas en China lograron el máximo histórico de $ 15 mil millones. Además, la inversión en I+D (innovación y desarrollo) del gobierno chino ya es casi comparable con el mayor país innovador del mundo, Estados Unidos, y se espera que para el próximo lustro supere el 27% de la inversión mundial en I+D que hoy ostenta el gigante norteamericano.

Pero aún las empresas chinas no destacan

Pese a todo lo afirmado, es también cierto que las empresas chinas no se han hecho populares en el mundo. Y ese es su principal problema. Y las cifras lo reflejan: tras unos primeros años de intenso crecimiento tras el 2000, la economía china se ha estancado a un nivel no esperado por su Gobierno.

Ello responde precisamente a su política de proteccionismo. Las empresas chinas se han centrado en demasía en la demanda interna, gracias al proteccionismo local, y han hecho pocos esfuerzos por introducirse en nuevos mercados. Hoy que lo intentan hacer, parece ser demasiado tarde. La falta de competencia contra compañías internacionales en su propio mercado está provocando que las innovaciones de las empresas chinas tengan muy poca repercusión a nivel internacional.

O que las innovaciones sean, por decirlo de una manera elegante, sumamente mediocres. El reto de la industria china para los siguientes años será precisamente ello, generar confianza en el consumidor internacional, porque de no hacerlo terminará como la economía soviética: produciendo más de lo que su mercado interno puede comprar.

Vía: startupxpolre.com / xataka.com
Foto: businessinsider.com

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