Informalidad laboral en el Perú llega hasta el 72,8 %

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Según datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), la informalidad laboral en el Perú llega casi al 72,8% y solamente el 27,2% trabaja de manera formal.

Ante esta realidad, el citado organismo gubernamental señala que  informalidad laboral en el segmento privado disminuirá cuatro puntos porcentuales, llegando a 52% para este 2016.

Esta estrategia propone tres niveles de acción. Primero, se mejorará las capacidades de las empresas para cumplir con la normativa laboral vigente. Luego, se promoverá el empleo digno a través de políticas. Por último, se fomentará la cultura del cumplimiento y las acciones de fiscalización.

Para lograr estos objetivos, el MTPE difundirá los puestos de trabajo más demandados, promocionará el empleo formal en las Mypes, fomentará la formalización laboral y difundirá un mayor cumplimiento de la regulación laboral vigente.

Lo cierto es que en la última década, la informalidad laboral en el Perú viene mostrando niveles alarmantes. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el mercado laboral peruano cuenta con la mayor tasa de informalidad en América Latina y el Caribe. ¿Por qué nos tiene que preocupar esto?

Pues por la sencilla razón que no existen los incentivos suficientes para pasar a la formalidad, lo cual genera que el país crezca menos al no recibir los ingresos que debería percibir. Veamos algunos datos.

Y según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), tres de cada cuatro trabajadores de la población económicamente activa (PEA) se desempeñan en el sector informal (72%), los cuales se concentran, principalmente, en los sectores agropecuario (33.8%) y comercio (23.9%).

¿Por qué existe la informalidad laboral?

La razón por la que surge la informalidad es muy sencilla: el Estado exige demasiadas condiciones para que una empresa se involucre en la actividad privada. Es una regla vital en economía que una excesiva regulación, acompañada de altos costos laborales, desincentiva a las empresas a formalizarse.

Esto sucede porque los costos de estar dentro del marco legal son superiores a los beneficios que estas empresas recibirían. Además, lastimosamente, los servicios brindados por el Estado son de mala calidad y la regulación y el monitoreo resultan mínimos.

Si a esto le agregamos un marco legal totalmente opresivo y una excesiva burocracia, se crean los ingredientes perfectos para que predomine el sector informal; lo cual se vuelve aún más peligroso cuando la educación y el desarrollo de capacidades son deficientes, cuando los métodos de producción son aún primarios y cuando existen fuertes presiones demográficas. Reducir la informalidad es vital para reducir la desigualdad y la exclusión social.

El proceso para la formalización laboral es lento y necesita una acción conjunta entre las instituciones del Estado pertinentes. Se deben implementar medidas que reactiven la demanda, impulsen la inversión privada y promuevan la formalización de empresas y empleados.

Para ello, es de suma importancia reducir la cantidad de trabas burocráticas y los altos costos de formalizarse. Todavía hay mucho por hacer, nunca es tarde.

Vía: comexperu.org.pe
Foto: anei.org.mx