La depresión, ¿la enfermedad de los ricos?

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Tienen dinero pero no son felices. O quizás, ostentan cargos de importancia, sin embargo, no se sienten satisfechos consigo mismos. O son afamadas estrellas del cine o del deporte, pero sienten que nada los complace. Depresión. La llaman la enfermedad de los ricos.

¿Será cierto eso? Recientes investigaciones han buscado las relaciones existentes entre la riqueza y la depresión.

La población vulnerable

Según un estudio de la OMS del año 2011, 15% de la población en los países más desarrollados han sufrido episodios de depresión en algún momento de su vida, en comparación con el 11% registrado en los países de bajos ingresos.

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Esta cifra se dispara en los casos de quienes han padecido depresión severa por un corto periodo de tiempo, que en el caso de los países de altos ingresos, el índice puede llegar al 28%. Es decir, tenemos a nuestro primer grupo de riesgo: Las personas adineradas.

Otro estudio del 2014 denominado “Gender, job authority and depression” descubrió una mayor incidencia de depresión entre las mujeres que ocupaban altos cargos políticos, administrativos o gerenciales en comparación a sus pares masculino, con un 50% más de probabilidades. Nuestro segundo grupo de riesgo lo agrupan las mujeres de altos ingresos y cargos importantes.

También la edad representa un factor de riesgo para la depresión. Según el informe de la OMS arriba citado, mientras que en los países de altos ingresos, la posibilidad de padecer depresión se reduce a medida que la persona tiene más años, en los países de bajos ingresos ocurre todo lo contrario, es decir, los jóvenes están libres de síntomas ligados a la depresión y son los adultos y los ancianos quienes lo padecen con mayor incidencia.

Las causas de la depresión entre los ricos

Según Steve Roose, médico psiquiatra de la Hope for Depression Research Foundation, la probabilidad de que un rico sufra de depresión en comparación a la de un pobre es mayor debido a que en el caso de los primeros existe una sensación de aislamiento al llegar a la cima económica, profesional o social. Esto no ocurre entre los segundos, pues de alguna forma, sienten que existe una gran cantidad de personas como ellos, a los que no tienen nada que envidiar ni nada que ocultar.

Por su parte, la asesora financiera Myra Salzer, confiesa que existe un alto grado de depresión entre las personas que adquieren riqueza económica inmediata, producto de la fama acarreada por la TV, los deportes, el cine, los negocios e, incluso, producto de una herencia.

Casos paradigmáticos de personas que de un momento a otro pasaron de ser pobres o de medianos ingresos a extremadamente ricos los tenemos en las figuras de Anna Nicole Smith, Kurt Cobain o Marylin Monroe, todos de orígenes humildes quienes de un momento a otro se encontraron rodeados de millones de dólares y de fanáticos por todos lados, y decidieron acabar con su vida producto de la depresión. Por fortuna, hay otros nuevos millonarios que no llegaron a tal extremo.

Salzer indica que si bien el común de las personas pueden imaginar que lo que hacen estos nuevos ricos es irse de fiesta en fiesta cada día, esto no es tan cierto, pues a menudo tras algunos días agitados, los nuevos ricos tienden a esconderse dentro de su propia burbuja al percatarse que el mundo tal como lo conocían ya no existe, pues el dinero ha atraído nuevas amistades, nuevas relaciones y hasta nuevos escenarios a su vida.

Vía: cnnexpansion.com
Foto: huffingtonpost.com

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