Argentina se vería obligada a importar carne

La fuerte caída en la producción de cortes vacunos que Argentina sufrió en los últimos años reduciría drásticamente la oferta en 2010 y algunos expertos creen que podría llevar al extremo de que el país, un ícono mundial de la carne, tenga que importarla.

Los productores acusan al Gobierno de la crisis que vive el sector, argumentando que las reiteradas intervenciones oficiales en los mercados no hicieron más que desalentar la producción ganadera del país, que sigue siendo uno de los mayores exportadores mundiales de cortes bovinos.

Pero la presidenta Cristina Fernández -y antes su predecesor y marido, Néstor Kirchner- sostiene que la política oficial, con regulaciones de precios y límites a la exportación, busca evitar alzas en los valores domésticos de la carne, un plato esencial en la mesa de los argentinos.

“El año que viene algo de carne puede llegar a faltar. Pero para el 2011, vamos a tener que importar carne, pasar de exportador a ser un claro importador”, dijo Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Ante la falta de perspectivas en la ganadería, muchos productores -enfrentados desde el 2008 con la presidenta por la política sectorial- abandonaron los rebaños en los últimos años para volcarse a rubros más rentables como la agricultura de soja, hoy en día el mayor bien de exportación del país.

Gran parte de la hacienda argentina sigue alimentándose con las pasturas que crecen naturalmente en los campos, aunque el auge de la soja empujó a muchos productores a optar por el sistema de corrales.

De todos modos, la producción sigue cayendo, lo que amenaza con impulsar los precios locales y perjudicar principalmente al tercio de la población pobre que tiene el país.

Para colmo, la falta de humedad que desde el año pasado afecta a muchas zonas agropecuarias de la nación produjo una amplia mortandad de animales y una aceleración en la venta de bovinos, para evitar que pierdan peso.

Liquidación de vientres. La merma en la producción vacuna es un problema altamente sensible para los argentinos, que son los mayores consumidores de carne a nivel mundial.

“Si falta carne se va a contraer el consumo, que hoy está elevadísimo, en 70 kilos por habitante al año. Bajará a lo que siempre fue normal, 60 o 58 kilos, y se suplantará el resto con otros alimentos”, explicó Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas.

Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), en el 2008 Argentina produjo 3,2 millones de toneladas de carne, levemente por debajo de los 3,22 millones del año previo.

Pero el sector cárnico dice que la mayor prueba de la crisis que vive el sector es la elevada faena de hembras -una tendencia conocida como liquidación de vientres-, que muestra que muchos productores están abandonando el negocio, al vender a los animales encargados de la reproducción.

Según CICCRA, en el primer trimestre del 2009 la participación de hembras en la faena total fue del 48,5%, la segunda cifra más elevada desde 1990, cuando comenzó a elaborar el índice.

“No hay y no va a haber carne, y la única manera de solucionar este problema está muy lejos de los pensamientos de este Gobierno”, dijo Gervasio Sáenz Valiente, director de la firma consignataria de bovinos que lleva su apellido.

“No sé si será este año en primavera o el año que viene en marzo, pero vamos a tener que importar”, agregó.

CICCRA también advirtió sobre la posibilidad de faltantes de carne, aunque señaló que ante la menor oferta “son los precios minoristas los que subirán de forma significativa”, obligando a la población a reducir el consumo.

En medio del enfrentamiento entre los productores agropecuarios y el Gobierno, las estadísticas oficiales sobre el sector son cada vez más escasas, por lo que los productores ven restringida la información para planificar su actividad y se ven obligados a recurrir a datos privados.

La Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) publicó en diciembre pasado su último informe mensual de carne.

Pese a las nefastas perspectivas, muchos descreen que Argentina llegue al extremo de importar carne.

“¿Hay liquidación de vientres? Es cierto. ¿Puede haber menos oferta de hacienda? Es cierto. Pero que Argentina importe carne es una utopía”, señaló Ravettino.

Fuente: Reuters

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