Cómo los niños de 12 años en Israel estudian para ser futuros emprendedores

Con 3,850 empresas por cada 1.844 habitantes, Israel tiene la mayor concentración de innovación e iniciativa empresarial del mundo.

A pesar de los conflictos bélicos, este país dejó de ser un desierto para transformarse en un verdadero oasis de ideas e iniciativas. ¿Cómo lo hizo?

En efecto, en30 años, Israel pasó de ser una economía basada en la agricultura a venderle al mundo alta tecnología: el 75% de sus exportaciones actuales son de este rubro por lo que mediados de los años 50, el tamaño de su PBI se multiplicó por 50.

Además, ocupa el segundo lugar en el mundo con mayor concentración de startups (sólo superado por Silicon Valley) y tiene más empresas listadas en el Nasdaq, la bolsa de compañías de tecnología con sede en Nueva York, que toda Europa sumada.

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Así que este país dejó de ser un desierto inhóspito para convertirse en un oasis de ideas e iniciativa. Y en la última década, a pesar de sus gueras con el Mundo Arabe y de la recesión global, su ritmo de crecimiento tecnológico e innovador se aceleró.

Para explicar tal desarrollo empresarial y tecnológico en la actualidad, Dan Balter, asesor del Ministerio de Educación de Israel, revela cómo su país fomenta la cultura emprendedora en la educación formal.

Dan Balter nació en Azula, un pequeña ciudad de la periferia de Israel en la que viven unas 40.000 personas. Hijo de padre uruguayo y madre argentina, a los 17 años creó una empresa que se dedicaba a la fabricación de vestimenta repelente de mosquitos, y a los 22 años la vendió por US$ 14 millones.

Hoy, Balter es vicepresidente del centro de emprendimientos de la Universidad de Tel Aviv, Startau, por el que cada año pasan 4.000 emprendedores. Por esta razón, este centro es considerado uno de los más importantes de Tel Aviv, una ciudad que tiene uno de los ecosistemas emprendedores más vibrantes del mundo.

Así que con su experiencia como emprendedor a sus 26 años, Balter también es asesor del Ministerio de Educación de Israel donde trabaja para fomentar la cultura emprendedora en la educación en los niños.

¿Cómo trabaja Startau?

Es un modelo único en el mundo, donde se ifrecen 32 programas para apoyar emprendedores, desde procesos de aceleración hasta incubación. “Como somos una organización sin fines de lucro no invertimos nosotros en los proyectos, sino que traemos a las grandes corporaciones como Google o Facebook, y al sector público, para que financien las start ups que pasan por nosotros“, señala Balter.

Y al trabajar como asesor en e Ministerio de Educación de Israel, es un ejemplo vivo de cómo influye la educación en la actividad de iniciar una empresa. Cuenta que nació en una ciudad de la periferia de Israel, en la que no se hablaba de innovación, tecnología o negocios. A los 15 años participó de un curso que enseñaba cómo emprender y transmitía el pensamiento emprendedor, y dos años después estaba abriendo su propia empresa, y que a los 22 la vendió por US$ 14 millones.

Creo que si no hubiera tenido ese programa que me cambió la forma de pensar, no hubiese llegado a donde llegué. Obviamente que cuando se está educando a un joven lo más importante no son las herramientas para iniciar una empresa, porque esas cambian todo el tiempo, sino la forma de pensar de un emprendedor, el tomar responsabilidad, el saber ser líder, y trabajar en equipo. Esto es muy importantes aprenderlo a una edad joven”, asegura.

Cultura emprendedora

Pero, ¿cómo se logra inculcar esa cultura emprendedora?

Balter señala que el pensamiento emprendedor empieza por tomar responsabilidad, no solo sobre la vida, sino también sobre la comunidad donde se fomenta el liderazgo y el trabajo en equipo, que es fundamental en ese pensamiento emprendedor.

Agrega: “También es importante llevar ese pensamiento a la práctica, porque yo le puedo enseñar mucho a un joven, pero si no siente esto como una experiencia propia no lo va a asimilar en su vida. Para eso fomentamos que lleven adelante un proyecto, que en general es del tipo social no de negocios”.

En este sentido, Balter revela que la edad en que se empieza a trabajar el tema de emprendedurismo en Israel, es a los 12 o 13 años. “Antes de esa edad lo que se trabaja con los chicos es lo referido a tener iniciativas, tomar responsabilidad, ser líder, pero no en palabras de emprendedurismo. Y; claro; la familia obviamente tiene un rol en el proceso. De todas formas, insistimos en que no todo el mundo tiene que ser emprendedor”.

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Startau y el Ministerio de Educación no busca que aquellos que no quieren ser emprendedores se conviertan, sino que buscan a aquellos que sí tienen la pasión y la motivación de emprender, pero no tienen las herramientas, los conocimientos, ni los contactos ni los recursos para hacerlos. A esos se los educa, a esos se les enseña.

Y sobre la manera en que se pasa de la cultura de generar proyectos sociales a los negocios, Balter dice que a la hora de llevar adelante un emprendimiento no hay casi diferencias entre lo social y el fin de lucro. Sino que la diferencia es el modelo de negocios, el modelo de ingresos, la diferencia es el mercado en el que se va a ingresar, pero la forma de recaudar dinero, hacer una estrategia, hacer marketing, es la misma.

“Por eso que la gente quiere ser parte del ecosistema emprendedor porque desde muy jóvenes escuchan a emprendedores hablar sobre las experiencia de Silicon Valley, por ejemplo, por lo que participan de eventos que tienen que ver con emprendedurismo, conocen la terminología, están más expuestos a esos temas”, acota finalmente.

Israel, la Tierra Prometida

Start-Up Nation: The story of Israel’s Economic Miracle (Nación de emprendedores: La historia de el milagro de la economía de Israel) es un libro sobre la innovación y el espíritu emprendedor y de cómo un pequeño país ha conseguido encarnarlos.

Los autores Dan Senor, destacado hombre de negocios en Oriente Medio e inversionista de numerosas start-ups israelíes, y Saul Singer, jefe editorial del diario The Jerusalem Post y con 10 años de experiencia como asesor en Asuntos Exteriores y Finanzas en el Congreso de Estados Unidos, examinan la trayectoria de varias empresas, para intentar comprender de dónde surge toda esa energía creativa que hay en Israel y cómo se expresa.

Israel es un país de sólo 7.1 millones de habitantes en constante estado de guerra desde su fundación en 1948, pero tiene un altísimo porcentaje de ingenieros y el gasto más alto del mundo en investigación y desarrollo.

Se dice que hay una “combinación única de audacia, creatividad y dinamismo”. Esto es, en parte, lo que puede explicar que ese país tenga la tasa más alta de empresas de reciente creación del mundo: un total de 3,850 o una por cada 1,844 habitantes.

La pregunta es cómo llegó ahí. La respuesta comienza por una explicación sencilla de la cual parte todo lo demás: “La adversidad, como la necesidad, alimenta el ingenio“, aseguran los autores.

Vía: America Economia

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