Continúa la controversia por el TLC de la Unión Europea con Perú y Colombia

La Vicepresidenta Marisol Espinoza dice que la controversia sobre la ratificación del tratado de libre comercio (TLC) negociado entre la Unión Europea (UE) y Colombia y Perú se mantiene en vísperas de que el Parlamento Europeo, cuyo voto será clave para que el acuerdo entre en vigor, celebre una primera audiencia pública sobre el asunto.

La comisión de Comercio Internacional de la Cámara Europea ha programado para este miércoles un intercambio de puntos de vista con la sociedad civil, la Comisión Europea y los vicepresidentes de Colombia, Angelino Garzón, y de Perú, Marisol Espinoza, dentro del proceso oficial de ratificación del texto.

A las personas que estan a favor del TLC se han unido las de los empresarios y empleados del sector del banano en Colombia, que enviaron una carta a la Embajada colombiana en Bruselas para insistir en los beneficios del acuerdo para su gremio, que emplea a más de 100.000 personas en el país. La misiva, firmada por los presidentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria (Sintrainagro), Guillermo Rivera, y de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), Roberto Hoyos, y que ha difundido hoy la Embajada colombiana, resalta en que gracias al TLC su fruta tendrá un acceso privilegiado al mercado europeo, con 500 millones de consumidores.

De forma paralela a este comunicado de los bananeros colombianos, ONG como Intal, Teje, Transnational Institute, Ecologistas en Acción o El Andino han convocado una manifestación contra la ratificación del acuerdo para el día 29 frente a la sede del Parlamento Europeo en Bruselas. “La Comisión Europea se apega a su agenda neoliberal a pesar de las hecatombes económicas que acarrea en los países en desarrollo y, ahora también, en Europa”, indicaron hoy en un comunicado los organizadores de la protesta.

Desde su punto de vista, los acuerdos de libre comercio “benefician a los inversores y a las transnacionales”, en tanto que la Comisión Europea “se muestra indiferente ante las catástrofes que esta política entraña en materia de violaciones de los derechos humanos y de desarrollo”. Recordaron, por último, que el tratado es rechazado en Colombia por organizaciones indígenas, movimientos campesinos, asociaciones de víctimas de la violencia en el país, algunos sindicatos y grupos ecologistas, entre otros.

Fuente: El Comercio.pe

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